Personajes

La vida inútil de Beatriz y Eugenia de York

Pese a que es considerada una de las mujeres más ricas del mundo, con una fortuna que oscila entre los 500 y los 600 millones de dólares, la reina Isabel II de Inglaterra no es partidaria del despilfarro ni de los excesos. Consciente de que los tiempos han cambiado y de que cada vez son más las voces que se oponen a que el dinero público se use para solventar los gastos de la Corona, la monarca ha adoptado una política de austeridad que le ha servido para subir sus niveles de popularidad.

A pesar de esa política, hace algunas semanas el príncipe Andrés tuvo la mala idea de enviarle una carta a su madre pidiéndole tres cosas: que Beatriz y Eugenia, sus hijas, cumplan funciones de miembros de la familia real de tiempo completo; que se les recompense con los fondos soberanos con los que se le paga al resto de la familia y que se les permita mudarse al palacio de Kensington que, a su juicio, es el lugar que les corresponde por ser parte de la dinastía Windsor. En dicha carta, el duque de York también mostró su  preocupación sobre el futuro incierto de sus hijas una vez que la reina fallezca.

Según los rumores que circulan por el palacio de Buckingham, para no entrar en disputas con su hijo y sus nietas, la soberana le pasó el asunto a Carlos, príncipe de Gales, quien decidió negar la petición de su hermano por considerar inviable aumentar el número de personas de la familia real viviendo a costa de los impuestos del pueblo. Carlos sabe que su popularidad no es tan buena como la de su madre por lo que, llegado el momento, se cree que no solo continuará con la política de austeridad de la reina, sino que además hará más ajustes para mejorar sus niveles de aprobación.

Eugenia de 26 años y Beatriz de 28 podrían salir de la familia real cuando ya no esté la reina Isabel II. Foto: Getty

Y es que Beatriz y Eugenia tampoco han hecho nada por agradar a su tío, el futuro rey. Por el contrario, han demostrado en varias ocasiones que no soportan que Kate, la duquesa de Cambridge y nuera de Carlos, sea tratada mejor que ellas. Según han revelado algunos de sus allegados, las hermanas no entienden cómo Isabel II tiene más detalles con la esposa de su nieto que sus propias nietas.

Ambas creen sentirse superiores a Kate por ser respectivamente la séptima y la octava en la línea de sucesión al trono. Además, se rumora que no les gusta que Kate cuente con tan altos niveles de popularidad y que sea la protagonista de los eventos más importantes y glamurosos de la realeza; que tenga un gigantesco guardarropa, así como reuniones privadas con la reina. Tampoco aguantan a Pippa Middleton, hermana de la duquesa de Cambridge, a quien consideran una arribista. No soportan que las hermanas Middleton hagan alarde de llevar una vida sana y hacer ejercicio.

Beatriz y sus tropiezos

La primogénita de Andrés, duque de York, y Sarah Ferguson, no parece satisfecha con cargar con la mala reputación de su padre y se ha encargado de hacerse una fama similar. Conocida por su afición a las fiestas y la buena vida, ha perdido muchos puntos con el pueblo británico, que la considera una joven mimada y consentida que gasta más de la cuenta, se da vida de reina y saca provecho de su linaje real para codearse con las más altas personalidades de la sociedad europea.

Desde que se graduó como historiadora del arte ha tenido un solo trabajo, en Sony Pictures con sede en Nueva York, del cual salió a los pocos meses alegando haber sido víctima de un ataque cibernético, pues un hacker habría ingresado a su computadora y publicó sus datos personales, incluidos su salario y dirección. Para “reponerse” del susto, la princesa no encontró mejor manera que darse la gran vida viajando por el mundo. Su 2015 empezó a bordo de un lujoso yate en el Caribe, al lado de quien fuera su novio hasta hace poco, el empresario multimillonario Dave Clark. Luego pasó unos días en la isla de St. Barth, hizo una breve escala en Nueva York para visitar a su hermana Eugenia y de ahí salió a esquiar a Suiza.

El “tour” no paró ahí: se le vio esquiando en Colorado, luego en Grecia, y el mes siguiente estuvo en Nueva York, Verbier (Suiza), Florida, Bahréin, Florencia y el mar Caribe. En el verano pasó algunos días en Ibiza a bordo del “Eclipse”, que según una publicación española, es considerado el segundo yate más caro del mundo, propiedad del empresario ruso Roman Abramovich.
Este tipo de cosas son las que provocan reacciones airadas entre los miembros del parlamento inglés que se oponen a la monarquía, que han exigido que se le retire su título de Alteza Real y no se le permita vivir en sitios que sean propiedad de la Corona.

La otra cara de la moneda
La princesa Eugenia, por su parte, no tiene nada que ver con su hermana mayor. Pese a que son muy unidas y se llevan muy bien, son totalmente opuestas. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Newcastle y posteriormente Filología Inglesa. Más allá de que no se ha podido deslindar del todo de la mala reputación de su familia, ha demostrado ser una joven trabajadora, comprometida e independiente.

Foto: Getty

Tan pronto terminó sus estudios, comenzó a trabajar como becaria en Christie’s, la prestigiosa casa de subastas de arte con sede en Londres, y en octubre de 2013 pasó a Paddle8, otra famosa casa de subastas online ubicada en Nueva York, donde vivía como cualquier mortal, con un sueldo mensual de 1,500 euros y sin ningún privilegio real. Hace poco cambió de trabajo y ahora se desempeña como directora asociada de la galería Hauser & Wirth en la Gran Manzana.

Sin duda, poner tierra de por medio le ha funcionado para olvidarse, aunque sea un poco, de su pasado familiar: un papá con una dudosa honorabilidad, una mamá famosa por serle infiel a su marido y protagonizar más de un escándalo con la prensa y una hermana que debería sentar cabeza. Vivir en el anonimato, tan lejos de Londres le ha permitido tener mucha libertad e independencia haciendo lo que más le gusta y estando en contacto con el mundo del arte. Sin embargo, sus planes a futuro contemplan regresarse a vivir a Londres cuando Paddle8 abra una sede en la capital británica.

El futuro de las hermanas parece incierto. Un sondeo reciente realizado por una prestigiosa casa encuestadora, arrojó que el 80% de los entrevistados creen que las dos hijas de los duques de York deben dejar de formar parte de la familia real. Y como las masas mandan en este mundo de hoy, ojalá estas princesas sienten cabeza y encuentren una ocupación que les dé independencia económica.

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