Alejandro Escallón

La ruleta china: cena en Cooking Taichi

Lo que más me gusta de publicar contenido en Facebook o Instagram es leer los comentarios. Muchas veces trato de contestar, algunos me dan la razón y otros me regañan. Finalmente, en el tema de la comida todo es subjetivo.

Hace algunas semanas empecé a conversar con una mujer de Mongolia que tendría unos 26 años. Además de recomendarme los que le parecían los mejores restaurantes chinos de Bogotá, me contó que en algunos existen cartas en mandarín, para comensales orientales. Me sugirió también algunos platos, aunque sus nombres estaban en caracteres chinos. Era una oportunidad que no podía dejar pasar.

 

Yo siempre he insistido en que todos los restaurantes chinos del mundo son similares, tienen una vibra que logran replicar y generalmente no son lo más trendy. Cooking Taichi, en el Parque de la 93, en Bogotá, es un ejemplo perfecto: las peceras, fuentes y faroles, mezclados con los muebles de comedor y los uniformes de las meseras, le dan esa identidad única de restaurante del país asiático. Pertenece a Kenny Tsui, un chino que vive en nuestro país hace cuarenta años y es el presidente de la colonia china en Colombia.

Jarrones, peceras, fuentes y faroles combinan con los muebles para dar la identidad oriental al restaurante

El lugar es gigante, la mayoría de los empleados son de origen oriental y, aunque son conocidos por su pato Pekín, en esta oportunidad pedimos que nos trajeran su carta en mandarín.

Como la noche era temática, también pedimos un licor chino. La mesera nos trajo algunas opciones y finalmente escogimos una bebida que tiene 35% de alcohol. Nuestra decisión se basó en el precio: esta costaba 150.000 pesos y la siguiente el doble, y como no sabíamos qué diferencia podía haber, optamos por la primera. El licor tenía un sabor dulzón que no quisiera comparar a un jarabe porque no me disgustó. A pesar de su grado de alcohol relativamente alto, no se sentía mucho.

A la hora de pedir, preguntamos por algunas recomendaciones de mi amiga de Instagram, y también nos dejamos ayudar por la mesera. Nos fue mejor con unos platos que otros, pero nada estuvo mal: no encontramos proteínas poco usuales ni sabores intolerables. Fue una ruleta china a la que sobrevivimos y que repetiría con total seguridad, pues encontré opciones muy interesantes.

Los dumplings

Parecidos a unas gyozas, pero servidas en un líquido que hace prácticamente imposible agarrarlas con palitos chinos. De sabor estaban bien, aunque probaría algo distinto la próxima vez.

Berenjena Si Chuan

El cerdo

Nos preguntaron si picante, normal o alto y dijimos que normal. No me imagino cómo será el alto, porque el que escogimos me pareció fuerte. Es un cerdo frito acompañado de verduras. Fue tal vez de lo mejor: tiene su crocante, y el picante, a pesar de su potencia, es tolerable.

Mongolian Beef

La res

Se trata de una carne de res servida sobre una plancha, con verduras y una salsa que le da algo de sabor, sin ser muy fuerte. Estuvo bien para balancear el picante del cerdo pero no es muy novedosa.

Ho Fijn Res

El pollo

Mi favorito: un pollo apanado crocante con una salsa que describen como ‘agripicante’, y sin duda lo es. Me pareció una delicia, le da un toque único, es todo un éxito. El arroz blanco pegachento acompaña muy bien, y es el único plato que me comería completo como plato fuerte si no fuera en plan de compartir.

@bogotaeats

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