Columnistas Francisco Samper

The mamas & the papas…y otros incestos

Cuenta Michelle Giliam que a mitad de una noche John Phillips, su marido, la despertó ansioso. “Tengo la primera parte de una canción muy especial, necesito que te levantes y me ayudes a terminarla”. “¿No podemos esperar hasta mañana?”, preguntó ella. “No”, le respondió John. “Tiene que ser ahora. Te aseguro que algún día me agradecerás por haber hecho esto”. Ella entonces se levantó y juntos terminaron California Dreaming, uno de los himnos inmortales del folk rock de los años 60.

Hacía poco que los dos, junto con Cass Elliot (también conocida como ‘Mama Cass’) y Denny Doherty, habían formado el famoso cuarteto The Mamas & the Papas, al que le bastaron solo tres años de carrera –de 1965 a 1968– para producir cinco álbumes y posicionar diez canciones en los listados, entre ellos otros clásicos como Monday Monday, o la versión más conocida hasta hoy de Dream a little dream of me.

El cuarteto tenía una estética y una puesta en escena que hoy parecerían ser el resumen de lo que fueron los años 60. La cara angelical de la linda Michelle y su ingenua facha de ‘niña buena’ hacían contraste con el físico voluminoso pero ciertamente muy atrayente de ‘Mama Cass’. El cantante canadiense Denny Doherty completaba el equipo, y los atuendos de los cuatro, vestidas con diminutas minifaldas y botas hasta las rodillas ellas, y con chalecos, camisas con borlas, pantalones bell boot a rayas verticales y botas puntiagudas ellos, son el compendio del look sicodélico de la época. John solía usar además curiosos sombreros, y en los shows de televisión aparecía siempre interpretando una guitarra acústica (en esa época “doblar” las canciones era la norma en los shows de televisión).

Su música la caracterizaban magníficas armonías y arreglos vocales, así como inesperadas pero maravillosas progresiones melódicas presentes en canciones como Dedicated to the one I love. Ello los llevó a ser una de las pocas agrupaciones americanas en mantener su éxito durante la ‘invasión británica’ a los Estados Unidos, junto con The Beach Boys y The Byrds. En 1998, treinta años después de su disolución, el grupo ingresó al Rock and Roll Hall of Fame.

A pesar de su corta historia, The Mamas & the Papas aún tiene fieles seguidores, y es común escuchar versiones de sus canciones e incluso sus propias grabaciones originales.

Su prematura desaparición fue generada por enredos sentimentales: Denny y Michelle mantuvieron por algún tiempo una relación de amantes que, una vez se filtró, curiosamente generó más malestar en ‘Mama Cass’, quien silenciosamente había estado siempre enamorada de Denny, que en John, el marido cornudo. De hecho, algún tiempo después, el matrimonio de John y Michelle se rehizo y el desliz se atribuyó a los excesos con las drogas.

Luego de la desaparición del grupo, cuyo último trabajo fue el álbum People like us, lanzado en 1971, cuando debieron reunirse forzosamente para cumplir el contrato con su casa disquera, ‘Mama Cass’, excelente intérprete que tenía una preciosa y muy particular voz, siguió una exitosa carrera en solitario hasta que un infarto la sorprendió en plena gira, en 1974.

Por su parte, ‘Papa John’, considerado el genio musical de los cuatro –aunque siempre aceptó que él empezaba las composiciones pero era Michelle quien, como en el caso de California Dreaming, las completaba– continuó componiendo y lanzó también algunos trabajos en solitario.

Muchos años después, Chynna, la hija de John y Michelle, se unió a Wendy y Carrie Wilson –esta última curiosamente “rellenita”, como ‘Mama Cass’– las hijas de Brian Wilson, el gran genio fundador, compositor, productor y arreglista de The Beach Boys, para crear el trío Wilson Phillips, que con un estilo evidentemente influenciado por la música de sus respectivos padres, obtuvo algunos éxitos en los años 90. Incluso en 2003 lanzaron el álbum California, que recogía versiones de grandes éxitos de The Beach Boys y The Mamas & the Papas.

Por desgracia, luego se vino a conocer que, aparentemente, no fueron solo sus dotes para la música lo que ‘Papa John’ inculcó en sus hijos. En 2009, ocho años después de su muerte, Mackenzie, su hija mayor, fruto de una relación anterior a su matrimonio con Michelle y reconocida actriz de películas como American Graffiti –en la que participó cuando tenía 12 años– o del show de televisión One day at a time, escribió el libro autobiográfico High on arrival, en el que declara haber sido inducida a las drogas por John.

Para mayor escándalo, agregó además que en una ocasión en la que “despertó” a la conciencia luego de un trance alucinógeno, se encontró teniendo relaciones sexuales con su propio padre, y que no sabía cuántas veces ello podría haber ocurrido antes. El abuso aparentemente continuó hasta que se convirtió en una práctica consensuada, algo que ella describió como una especie de “Síndrome de Estocolmo”, en el que un rehén se siente irresistiblemente atraído por su captor. Cuenta que incluso tuvieron relaciones la noche anterior a su boda. El tema supuestamente se detuvo solo cuando Mackenzie quedó embarazada sin poder establecer con certeza de quién. John habría pagado para que su hija tuviera un aborto y a partir de allí ella “nunca lo dejó volver a ponerle un dedo encima”.

A pesar de que las exesposas de John dan muy poca credibilidad a la historia, lo cierto es que padre e hija hicieron conjuntamente tratamientos de rehabilitación. A pesar de muchos intentos por salir de su adicción, Mackenzie recaía una y otra vez en el consumo de cocaína y heroína. Luego de perder varios trabajos por su abuso con las drogas, finalmente, hacia 2010, logró salir adelante. Hoy trabaja como consejera en tratamientos de rehabilitación.

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