Personajes

Luis Fernando Bohórquez, dibuja en el aire

La sonrisa luminosa con la que Luis Fernando Bohórquez ha consolidado su carrera de más de 30 años en la actuación es la misma que se le ve en vivo y en directo. Con una energía desbordante, capaz de motivar y contagiar a quienes están a su alrededor, ‘Luisfer’, como todos le dicen, se mueve con destreza entre los espacios de su taller, ubicado en el barrio La Candelaria, en el centro de Bogotá, y donde ejerce una de sus grandes pasiones desde hace más de 20 años: la escultura.

Resulta fascinante descubrir los múltiples talentos de este artista que se ha quedado grabado en la memoria de los colombianos por sus papeles en producciones televisivas como Dejémonos de vainas, La dama del pantano, La saga y, más recientemente, La ley del corazón y Venganza.

Cerca de la mesa donde crea sus esculturas, Luis Fernando le contó a CARAS apartes de la historia de su vida: “Estudié filosofía y letras cuando salí del colegio y estuve dos años feliz en la Universidad Santo Tomás. Fue muy interesante aproximarse a la historia de las ideas, de los escritores. Pero, un día, con mi amigo Alfredo Saab nos dimos cuenta de que nos la pasábamos pensando… puras ideas y nada de acción”.

Con el convencimiento de que el pensamiento tiene que justificarse con la acción, los amigos decidieron ingresar a una escuela de teatro. “Eso fue más por un razonamiento filosófico que por una vocación”, admite el artista. Sin esperarlo, este descubrimiento lo atrapó y luego de unos cuatro meses decidió abandonar la carrera de filosofía para seguir preparándose como actor. Y tuvo la suerte de que un día, cuando ya llevaba cerca de un año y medio en la escuela, el inolvidable actor y director Pepe Sánchez fue a realizar un casting, y lo llevó a su primer papel en la televisión, en la serie Mujeres.

Mientras seguía estudiando, Luis Fernando se encontró con la escultura sin proponérselo. Por esa época se desplazaba todos los días desde la escuela de teatro hasta su casa, y en el camino encontraba muchos alambres de construcción. “Yo siempre levantaba uno y hacía figuras mientras iba caminando. Con la escultura soy totalmente autodidacta, y esos alambres de construcción, que hoy por hoy siguen siendo mi lápiz, los trabajaba hasta que se acabaran, hasta la punta”. De hecho, muchas de esas figuras pequeñas que Luis Fernando elaboró en ese momento y guardó, hoy hacen parte de una colección llamada 1999 (pues fueron hechas antes de este siglo) y fueron montadas por el artista en cuadros, dentro de los cuales jugó con transparencias y colores.

“La escultura llegó porque cuando vi esas figuras pequeñas, dije: ‘si se hace pequeño, se puede hacer grande’”, asegura el artista. Y entonces consiguió un equipo de soldadura, una prensa de banco, un pedazo de riel, alicates y tablas. Esas fueron por mucho tiempo sus herramientas para hacer sus obras. “Todo en mi trabajo parte del dibujo tridimensional”, dice. “Ese dibujo que no se hace con una línea de grafito sobre un papel, sino que la línea está suelta en el espacio. Un alambre es una línea que está suelta en el espacio y esa línea es la que voy dibujando, por eso no dibujo sobre un papel, dibujo en el aire”.

Su primera exposición la realizó en 2004, en las calles de la Zona T y de Parque Central Bavaria, en Bogotá. “Mi primera muestra fue de animales, porque con los alambres yo trabajaba muchas caras y figuras de animales y fue una exposición de gigantismo. Fue increíble. Con varillas dibujé conejos, morsas, osos, venados, muchas cosas. A esas estructuras les puse malla de gallinero y las pinté de rosado, porque las únicas pinturas que tenía eran blanco y rojo”, recuerda Luis Fernando.

Desde entonces su carrera como artista plástico ha sido imparable y, además, ha contado con el apoyo y compañía de su esposa, la origamista Diana Gamboa, a quien el escultor describe como “una artista muy linda, increíble, con una fuerza interior impresionante. Además, hace un trabajo precioso en papel. Creamos historias de amor, ella en papel y yo en metal, nos hemos complementado un montón”. Juntos han expuesto en importantes escenarios del mundo.

Si bien el plan de vida original de Luis Fernando era la actuación, con el tiempo la escultura ha ido ganando cada vez más espacio, sin que esto implique que se niegue a los proyectos de cine y televisión que le propongan, pues estar frente a las cámaras sigue siendo una gran pasión para él. Actualmente está grabando la historia de Jaime Garzón, en la que interpreta al periodista Eduardo Arias, y también le saca tiempo a montar una exposición que los bogotanos podrán ver durante Barcú, la Feria Internacional de Arte y Cultura que tendrá lugar en octubre de este año en el barrio La Candelaria.

En medio de la plenitud de sus días como artista y gracias a la sabiduría que ha ido guardando con los años y la experiencia, Luis Fernando concluye que, aunque le encanta su arte, “me encanta más vivir… eso me quedó del teatro. Me cautiva más vivir la vida natural, la vida simple que se da entre los seres humanos, con respecto al otro… amo más eso que cualquier otra cosa, que hacer una obra maestra”.

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