Personajes

Ray Loriga, “Me impulsa la belleza propia de la literatura”

El 2017 será difícil de olvidar para el autor español Ray Loriga: cumplió 50 años, celebró el aniversario número 25 del lanzamiento de su primera novela, Lo peor de todo y, quizas lo mejor, con su obra Rendición ganó el Premio Alfaguara de Novela. Este reconocimiento, que han obtenido varios colombianos como Juan Gabriel Vásquez, en 2011 por El ruido de las cosas al caer, y Jorge Franco, en 2014 por El mundo de afuera, ha ido gozando de gran prestigio entre los escritores de habla hispana por la suma que entrega (175.000 dólares) y porque garantiza la distribución simultánea de la obra ganadora en España, Latinoamérica y Estados Unidos.
El libro de Loriga se destacó entre los 655 trabajos que recibieron los jurados este año. Durante su más reciente visita a Bogotá, el español habló con CARAS sobre lo que significa este premio y cómo asume los retos que este le impone.

CARAS: ¿Pensó que podía ganarse el Premio Alfaguara?
RAY LORIGA: Sabía que tenía unas posibilidades serías de estar, por lo menos, entre los seis finalistas, pero de ahí a que lo elijan a uno, pues nunca se sabe. Y me gustó por mil razones, unas económicas, otras por toda la proyección, pues distribuyen el libro a todo el mercado de nuestra lengua. Pero además, porque a mis 50 años, con 25 de carrera y 10 novelas publicadas, es un momento para tomar aire otra vez y seguir. Entonces a veces lo comparo con el rellano de una escalera. Subirla te puede cansar, y esto es como llegar al rellano y poder respirar un poco, reposar y seguir.

CARAS: ¿Y qué sigue entonces?
R.L.: La promoción del libro, pero con un paréntesis ahora en agosto para pasar ese mes con mis hijos, un poquito de playa y en septiembre retomaremos. Cuando me dieron el premio, por fortuna, tenía una novela bastante avanzada, con lo cual en cuanto pueda, volveré a lo que estaba trabajando. Será volver a empezar, no de cero, pero el reto creativo es otro vértigo. No me gustaría escribir de otra manera. Llegar a ser un escritor de oficio, que más o menos hace lo que ya sabe hacer, en su zona de confort. Yo intento sentir ese vértigo otra vez, volver a arriesgarme.

CARAS: Hablemos un poco de Rendición. ¿Es este libro un regreso a lo clásico?
R.L.: No lo sé. Los cambios dependen de cada novela. Za za, emperador de Ibiza, mi anterior libro que publiqué hace tres años, lleva un ritmo más frenético, más humorístico. Está situado en Ibiza, la de la locura, las drogas, la música; y lo había empezado antes que Rendición. Creo que cada novela es diferente, tiene unas necesidades distintas. Evidentemente, con esta novela cumplo 25 años de mi primera publicación y ahora tengo 50 años, con lo cual, no sé si para bien o para mal, no soy el mismo escritor que era cuando tenía 20, cuando escribí la primera. No me gusta la palabra madurar porque la siguiente es pudrirse, ese es el ciclo. Primero se está verde, luego maduro y luego se pudre. Cuando empecé a escribir me decían ‘está verde, muy fresco’. Por eso prefiero no madurar todavía, no vaya a ser que me pudra enseguida.

CARAS: En este mundo tan convulsionado, ¿qué tan fácil es sentir empatía por el otro?
R.L.: Yo entiendo que puede haber un lector que llegue a pensar, “bastantes desgracias tengo yo como para tener empatía por un drama de ficción”, pero por otro lado, a mí como lector me consuela el saber que las cosas que a uno le pasan, las cosas que uno siente, las pequeñas o grandes decisiones, las derrotas, les pasan a todos. Creo que la empatía es una buena manera de ser empático con uno mismo, de perdonarse, de decir, bueno, lo intenté, no me salió, lo volveré a intentar. A veces mirar la vida de los que aparentemente solo triunfan te puede hacer sentir algo apesadumbrado, pero luego te das cuenta de que en todos nosotros hay márgenes de error, pequeños o grandes. Todos lo intentamos y a veces conseguimos y otras no. Yo pienso que más que un consuelo, es sentirte arropado: el éxito no es obligatorio y el triunfo no es la causa final de todo esto.

CARAS: ¿A qué se debe que sus personajes principales no tengan nombre?
R.L.: El nombre a veces me parece que es una distracción, igual que su aspecto, por eso tampoco los describo físicamente. No todos mis personajes están sin nombre, algunos sí. En el caso de Rendición tampoco nombro la guerra que sucede, ni el país donde viven. Lo que intento es invitar al lector al monólogo mental de una persona, por lo cual él mismo no dice su nombre, porque no se lo está contando al lector. Yo invito al lector a que entre en su cabeza y uno normalmente cuando piensa, o por lo menos yo, no me nombro. Sé lo que estoy pensando, me duele, me pica el brazo. Ella es ella, porque es su mujer, él sabe que ella es ella y no hay más ella para él, o sea que tampoco tiene por qué nombrarla, pero nombra a los chicos porque a dos los echa de menos y al que adopta, pues le tienen que poner un nombre sobre la marcha, entonces eso sí lo está pensando él. Quizás sea un rasgo típico mío, que a veces me gusta prescindir de los nombres de los personajes.

CARAS: ¿Cómo logró seguir escribiendo luego del éxito de Lo peor de todo, su primera novela?
R.L.: Era muy joven, casi un niño. Yo escribí esa obra a los 20 años, y para cuando la empiezo a mover por alguna editorial y se publica, acababa de cumplir 25. Durante ese tiempo yo ya había escrito Héroes, por lo cual tampoco me dio mucho tiempo a pensarlo. Héroes fue todavía mejor, se tradujo a varios idiomas, holandés, alemán, francés, portugués y me trajo aquí a América con 26 años. En realidad lo del éxito no me preocupaba, me gustaba y me alegraba, pero lo que me interesaba era la literatura, no mirarme en un espejo y decir ‘qué famoso soy’, sino seguir aprendiendo, seguir escribiendo.

CARAS: ¿Qué lo motivó a ser escritor?
R.L.: La literatura es mi mayor motivación. Para mí siempre ha sido eso. Mi pasión por la lectura fue lo que me motivó desde el principio, y lo que me sigue motivando a escribir. La lectura de autores que admiro y de escritores que voy descubriendo. La belleza propia de la literatura es lo que me impulsa desde que empecé, desde que era chico, desde que soñé con ser un escritor. Fue emocionarme con los libros de otros y pensar que yo quería ser parte de esto también. No del mundo literario, sino de la propia escritura.

CARAS: ¿Cuál es el secreto para conquistar a los lectores?
R.L.: El lector es un ser muy escurridizo, lo sabemos todos los escritores, y nunca sabes a cuál vas a atrapar. Hay tantos libros y somos tantos escribiendo… Uno piensa que con un poco de suerte encuentras tus lectores en algún lado, pero nunca estarás muy seguro de eso.

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