Personajes

Paola Turbay y Sofía Estrada Turbay, un equipo inseparable

Son las 10 de la mañana y Sofía Estrada y Paola Turbay llegan puntuales a la cita con CARAS, en un conocido restaurante de la zona G. Cada una se ubica en un lugar diferente y, sin intercambiar una palabra entre ellas, pareciera que interpretan una coreografía muchas veces ensayada. Paola empieza su maquillaje, mientras que Sofía, su hija, decide iniciar la entrevista.

A primera vista, el parecido de la joven con su mamá es evidente, e incluso por momentos algunas expresiones en su rostro recuerdan las de la Paola de hace 25 años, cuando fue Señorita Colombia y Virreina Universal de la belleza, en 1992.

La joven estudiante universitaria es consciente de ese parecido, pero quisiera que la gente fuera un poco más allá: “A mí siempre me ven como la hija de Paola Turbay y es como si no tuviera nombre. Ha sido duro porque la gente no me conoce y me juzgan sin saber quién soy. Por eso decidí empezar a escribir, a contar cosas en mi canal de Youtube y en mis redes, porque me dije, ‘voy a dejar que la gente me conozca como la persona que soy, no como la hija de alguien. Quiero formar mi propia imagen y ser Sofía Estrada Turbay’”, explica.

Y sin ninguna reserva, y más bien con un poco de desparpajo, detalla el proceso para encontrar su identidad. A pesar de ser la hija de una de las personalidades más queridas por los colombianos, que ha llevado su carrera por diferentes etapas de manera exitosa, para Sofía no todo fue color de rosa. A sus 15 años se dio cuenta de que quería convertirse en una celebridad digital, y al empezar a buscar su posible audiencia, se encontró con opiniones sobre ella, la mayoría negativas.  “A mí me dio muy duro, a veces lloraba porque no entendía qué había hecho, pero eso me motivó a hacer lo que hago hoy en día”, comenta. “También me volvió mucho más fuerte, porque ahora leo ese tipo de comentarios y ya no me molestan”.

Por eso, lleva un año y medio consolidándose como influenciadora de moda en las redes sociales, lo que le ha permitido conectarse con un público que ha encontrado interesantes y enriquecedores sus reviews sobre maquillaje, tips para el pelo, la piel y otras cosas que la joven de 20 años desea comunicar. Para ella ha sido un acto liberador, que le ha permitido, a su vez, conectarse con otras personas y saber qué es lo que necesitan y esperan.
Actualmente Sofía vive en Nueva York, donde estudia Cultura y Medios en The New School. Esta carrera, a la que llegó luego de empezar periodismo y darse cuenta de que necesitaba algo más creativo, le brindó la forma de comunicar lo que quería: “Estudié dos semestres de periodismo y me cambié de carrera en la misma universidad. Ahora veo más publicidad, sociología, todo tipo de medios, radio, cine, redes sociales. Es algo súper cool porque lo que aprendo lo puedo aplicar”.

Sofía ya ha entendido que en ese mundo ‘virtual’ no todo es perfecto, y aprendió a evaluarse con base en las malas opiniones que pueden generar sus posts o videos. También estableció unas reglas en su canal, basadas en el respeto y la honestidad. “Soy una persona que cree en las energías, y una mala energía no me sirve, eso lo estanca a uno. La idea es seguir adelante y mejorar día a día”, agrega.

Dos mujeres 24/7
Para Sofía, su mamá, a quien están acabando de arreglarle el pelo, ha sido un apoyo y una verdadera amiga. La considera la persona que le ha enseñado a estar bajo los reflectores, y aunque afirma que no la desampara, confiesa que es su papá, Alejandro Estrada, quien está detrás de ella, cuidándole sus pasos: “Cuando me escogen ropa siempre quiere saber qué me van a poner, y si no le gusta, me dice. Le encanta respaldarnos y estar pendiente de nosotras, igual que mi hermano Emilio, que también nos apoya mucho”.

Ahora es la hija quien pasa a maquillaje. Paola, por su parte, afirma que es feliz al saber que Sofía tiene su vida enfocada, y admite que en algún momento se sintió culpable por ser tan exigente con sus hijos: “Siempre digo que ser mamá es el proyecto más grande que he tenido en mi vida y hasta el momento nos ha salido muy bien a Alejandro y a mí. Una mala mamá se desentiende, mientras que una buena está encima, repite, corrige, así corra el riesgo de convertirse en la más cansona, pero uno lo hace con amor y sabiendo que los va a ayudar a encaminarse correctamente”.

Su rol como mamá le ha dejado incontables enseñanzas, pues según Paola, con el primer hijo se aprende a ser mamá. Luego, poco a poco empieza a reconocerse en ellos. “Uno va comprendiendo hasta dónde es capaz de llegar en ciertas situaciones, hasta dónde es capaz de dar y la forma en que uno asume ciertos retos, porque ellos lo ponen a uno en esas situaciones”, comenta entre risas.

Para la actriz, lo mejor de la etapa que viven sus hijos actualmente es verlos florecer, saber que son independientes y que empiezan a lograr cosas. Por eso la llena de satisfacción y alegría el proceso que vive actualmente Sofía, al empezar a forjar su carrera.

Eso no quiere decir que no haya momentos difíciles. La exreina confiesa que en su rol de mamá uno de sus mayores retos ha sido, precisamente, soltar a sus hijos: “Es como estar en un duelo permanente, en especial para las mamás, porque desde el momento en que se conciben, estamos conectados con los hijos, son casi como una extensión de uno mismo. Entonces irlos soltando es muy difícil”.

De ahí que Paola atesore más la relación tan cercana que se les ve a las dos en la actualidad. Aunque no siempre fue así, pues de niña, Sofía era la “luz de los ojos de Alejandro”. Cuando entró en la adolescencia, y contrario a lo que suele pasar, las dos se acercaron, y la joven entendió las enseñanzas previas de su mamá. “Desde que tiene 14 años somos inseparables. Mi mejor amiga es mi hija, y para ella su mejor amiga es su mamá. Nos entendemos a la perfección, nos admiramos, nos complementamos, nos queremos. Me emociona muchísimo hablar de ella y de nuestra relación, pues es exactamente como la soñé”.

Sofía asiente mientras se ajusta uno de sus nuevos piercings en la oreja, y comenta, “mi mamá y yo somos personas muy parecidas, pero al mismo tiempo diferentes. Ese contraste que tenemos nos ayuda a hacer cada una su vida, su carrera, en especial la mía, que voy empezando. Yo soy más loca que mi mamá, hípster, alterna y mi ropa más light. Para mí la comodidad es importante en la moda, en cambio mi mamá es una dura, ella camina sobre todo, se pone todo y eso le abre muchas puertas”.

Más allá de llevar caminos diferentes, existen muchos momentos en que los dos se cruzan. Uno de ellos ya se ve en el horizonte, pues la marca cosmética en la que Paola trabaja hace dos años, y que ha crecido exponencialmente, tiene entre sus planes desarrollar una línea de cuidado para mujeres jóvenes, cuya imagen será Sofía. Este proyecto las pondrá a trabajar codo a codo, porque además de hacer parte de la promoción, la joven pondrá al servicio de la marca sus conocimientos y experiencias, proponiendo ingredientes y componentes. También hay ideas de que Emilio, el hijo menor de Paola, sea la imagen de una línea para adolescentes.

Mientras se concretan esos planes, Paola comparte un último pensamiento sobre la maternidad y el momento que viven las dos: “Ser madre me ha enseñado a ser desprendida con las cosas. Eso no quiere decir que me haya desprendido de Sofía, pero siento que se la tengo que entregar al universo y para eso hay que guiarla correctamente en la vida, para que al momento en que uno la vaya a soltar, todo salga muy bien”.

Por: Sandra Beltrán  Fotos: Jose Veira Producción y styling: Daniela Corzo

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