Estilo

Angélica Diazgranados, “Hablar de mal gusto es atrevido”

Con el típico acento de su natal Cali, que no ha perdido a pesar de vivir en Bogotá hace muchos años, Angélica Diazgranados responde esta entrevista haciendo muestra de su buen humor y energía. Esta comunicadora social de la Universidad Javeriana, con énfasis en producción visual y especialista en fashion styling del Instituto Europeo de Diseño (IED) en Barcelona, conocedora como pocas de la moda y las tendencias gracias a su trabajo en importantes publicaciones y prestigiosas marcas, tiene claro que el estilo de una persona va más allá de lo que se pone. Por eso, varias famosas la han llamado a que las asesore con su imagen.
Hoy, cuando su nombre suena fuerte en esta industria, decide aventurarse de nuevo y mudarse a Londres, el lugar perfecto para nuevas oportunidades laborales que resulten transgresoras y la confronten con nuevos conceptos de belleza. Angélica quiere trascender y vivir experiencias que estimulen su capacidad creativa. Regresar a Colombia siempre está entre sus planes, pero renovada.
CARAS: ¿Cómo entiende la moda?
Angélica Diazgranados: Como la diversidad absoluta, la mirada y la propuesta de mucha gente. Una industria donde convergen diversas interpretaciones. Es un sinfín de posibilidades.

CARAS: ¿Cómo llega a convertirse en fashion stylist?
A.D.: Era coordinadora de arte para Guarnizo y Lizarralde, una empresa de dirección de arte para televisión, pero me sentía perdida. Mi mirada y perspectiva eran tenidas en cuenta y sabía que escoger paletas de color, seleccionar mobiliario, hacer parte de la construcción de sets, todo eso tenía ese sentido en mi vocación, pero no estaba en el lugar correcto. Por otro lado, había una semilla sembrada en mí con relación a la moda desde pequeña. Mi infancia transcurrió con mi abuela, que confeccionó ropa toda su vida. Allá llegaban las señoras encopetadas de Cali a medirse prendas, así que mis tardes pasaban entre revistas de moda, como la publicación alemana Burda, y los retazos de tela con los que hacía mis propios vestidos. Era cuestión de tiempo que todo hiciera click.

CARAS: ¿Qué tanto cambió o alimentó su noción de la estética estudiar en Europa?
A.D.: Siento que se transforma todo el tiempo, con una película, una persona, un momento. Por ejemplo, he notado que cuando tengo el ánimo agachado, mis editoriales son muy nostálgicas porque la noción de la estética la determina tu espíritu, tus experiencias. Estudiar en España la cambió, sin duda, pero volver a Colombia también. Todos mis revolcones emocionales influyen. Solo sé que tengo el ojo para determinar los colores, para proponer las texturas, para proponerte una historia creativa sobre lo que tú necesitas.

CARAS:¿El buen gusto se puede pulir?
A.D.: ‘Para los gustos, los colores’, y así lo resumo. Hablar de buen o mal gusto es atrevido, no estoy segura de que se pueda juzgar de esa manera o si se adquiere, se pule o se tiene. Creo que simplemente hay personas con un sentido mayor hacia algo, las personas se concentan en sofisticar un arte y lo logran.

CARAS: ¿Qué ha sido lo más retador de vestir a personas que viven de su imagen?
A.D.: Que se conocen tan bien, que presentarles nuevas propuestas es complejo. Son como las marcas, se han casado por tanto tiempo con un estilo, que hacer el twist resulta más difícil de lo que parece. Además de trabajar con sus inseguridades, como cualquier persona tienen días de días, pero me he inventado una estrategia para siempre subirles el ánimo y que salgan engrandecidas al “show”.

CARAS: ¿Cómo lidiar con una industria donde los egos compiten por sobresalir?
A.D.: No se lidia con la naturaleza, no se puede ir en contra de lo que somos. Simplemente aprendí que con una sonrisa la vida se lleva mejor. A las personas con las que trabajo las entiendo mucho, debe ser muy difícil vivir en un cálculo constante para tener privacidad, así que los acompaño y los hago sentir en un espacio seguro para que todo fluya mientras trabajamos. No toreo personalidades, solo sonrío y he notado que eso ayuda a aliviar cargas.

CARAS: ¿Cuáles son las tendencias para el próximo año que no se pueden dejar pasar?
A.D.: Para este otoño-invierno están muy fuerte los tonos vino y rojos. Los flecos se imponen nuevamente, al igual que prendas con mucho movimiento. Tres consejos que siempre les doy a las personas que no están muy involucradas con las tendencias o la industria de la moda: escoger una sola prenda y lucirla, no apegarse mucho a las vitrinas y poner atención a los detalles, a los accesorios que más les gusten. Pueden ser unos aretes divinos o unos labios que destaquen. Una regla de oro: la tendencia es general, los detalles son personales, así que por lo que hay que pelear cada día es por el confort y el toque personales.

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