Celebridades

Salma Hayek, levanta la voz

Corría 1991 y una joven de 24 años de baja estatura, rizos negros y que hablaba en inglés con un fuerte acento latino llegaba a Los Ángeles con el objetivo de triunfar en Hollywood. Un sueño que muchos describieron como “loco” y “absurdo”, pues no existía en la industria un espacio para un actor, y mucho menos una actriz, de origen mexicano.

“No podemos tener en una película a una mujer que le recuerde a la audiencia a sus empleadas del servicio”, le dijeron alguna vez a Salma luego de que presentara una de las decenas de audiciones que tuvo que hacer antes de que descubrieran el enorme talento que se escondía en su pequeño cuerpo.

Pero ella siempre lo conoció y lo valoró. Venía de recorrer un camino exitoso en México luego de protagonizar la inolvidable telenovela Teresa. Pero ella, ambiciosa y luchadora, tenía una sola meta en mente: hacer películas.

Salma en los primeros años de su carrera

Cuatro años después de su llegada a Estados Unidos y con pocos dólares en los bolsillos, la persistencia de Salma venció a la negativa de Hollywood de tener en sus producciones a actores extranjeros, y fue contratada para protagonizar junto al español Antonio Banderas la película Desperado, que se convirtió en un ícono y en un trampolín para la carrera de Salma. O eso creía todo el mundo.
Según declaraciones de la actriz, conseguir papeles nunca fue fácil para ella, ni siquiera después de obtener ese rol. Por eso, comenzó a buscar la forma de producir películas por sí sola y poderles dar a otros actores como ella una oportunidad de brillar. Fue así como se empezó a gestar el sueño de protagonizar y producir el filme Frida, que retrata la vida de la artista mexicana Frida Kahlo.

Cuando este proyecto se lanzó en el año 2002, el mundo enteró cayó tendido a sus pies. Fue una producción de primera y que contó con su impecable y realista interpretación de Frida, que le valió una nominación a los premios Óscar, convirtiéndose en la tercera mujer latina en ser considerada para tan anhelado galardón.

Fama, talento, dinero, gloria. Eso era lo que el mundo veía en Salma en ese momento, pero no todo lo que brilla es oro. Así lo confesó la actriz en una carta abierta que envió al diario The New York Times y que ha generado un impacto profundo en la opinión pública, pues revela detalles de una etapa de su vida inimaginables para cualquiera de sus admiradores.

Encuentros con el monstruo
Luego de que en octubre de 2017 el diario The New York Times publicara un artículo que contenía las denuncias de más de una docena de mujeres que aseguraban haber sido víctimas de acoso y abuso sexual por parte del poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein, muchas otras mujeres han dado un paso al frente para unirse a esa lista y poner en el ojo público un terrible drama que se gestaba tras bambalinas en la industria del cine.

Con los días, nuevos nombres de acosadores sexuales han ido saliendo a la luz y las historias de sus víctimas, hombres y mujeres, son escalofriantes. A la fecha de cierre de esta edición, 105 hombres poderosos han sido acusados de abuso.

En la carta que envió al diario ‘The New York Times’, Salma se pregunta si su amistad con personas cercanas a Weinstein, como George Clooney y Quentin Tarantino, fue lo que la salvó de ser violada por el productor

Salma Hayek ha sido una de las últimas mujeres en levantar la voz y contar su terrorífica historia con Harvey Weinstein, a quien ella llama “mi monstruo”. La actriz relata en la misiva que durante mucho tiempo tuvo el sueño de hacer la película sobre Frida Kahlo y aunque habría querido producirla ella misma, necesitaba asociarse con alguien con más recursos para hacer un trabajo de primera calidad. Fue así como Weinstein, quien en ese momento dirigía la productora Miramax, se incorporó al proyecto, convirtiéndose en algo así como su jefe.

Fue entonces cuando comenzó el acoso. Salma asegura que, durante el rodaje, tuvo que negarse a todas las propuestas indecentes del productor, que incluían bañarse con él, permitir que él le diera un masaje, aceptar que un amigo de él, desnudo, le diera un masaje, que él le hiciera sexo oral, entre muchas otras cosas.

La actriz, que conoció a Harvey por unos amigos en común, el director Robert Rodríguez y su exesposa Elizabeth Avellan, hoy se pregunta “si no fue solo mi amistad con ellos –así como con Quentin Tarantino y George Clooney– lo que me salvó de ser violada”.

Una vez cesó el acoso ante las negativas de ella, dice Salma que comenzó la ira. Un matoneo despiadado por parte de Harvey a la actriz por poco derrumba la película Frida. Asegura que alguna vez la amenazó de muerte y que luego de criticar su interpretación de la artista y de exigirle que no usara la famosa ‘uniceja’ de Frida Kahlo, pues restaba sensualidad a su imagen, Harvey le informó que le había ofrecido el papel protagónico y el guion a otra actriz.

Salma tuvo que llamar a sus abogados para que intervinieran y abrieran un caso en contra de Harvey. El productor, que tenía los derechos de la película, le hizo exigencias absurdas a Salma para continuar con el rodaje, y ella, ayudada por sus amigos, logró cumplir cada una de ellas. Incluso, Harvey le exigió que se incluyera una escena de sexo lésbico entre ella y otra actriz. Hayek, contra las cuerdas, aceptó, y relata que durante la grabación de esa escena se quebró. Tuvo que tomar sedantes para que el llanto y las convulsiones corporales cesaran.

Luego, cuando la película estuvo lista y Harvey la vio, dijo que no era lo suficientemente buena como para lanzarla en cines. La directora de la cinta, Julie Taynor, tuvo que intervenir, y Frida se lanzó en solo dos teatros. Al final, la historia le dio la razón a Salma, pues la película fue nominada a seis premios Óscar.

Aunque este relato no se puede comparar con el de las mujeres que ufrieron violaciones sexuales, es un impactante ejemplo de los alcances que la violencia psicológica por parte de un hombre con poder puede tener en una mujer, incluso en una que, muchos creen, es intocable por ser famosa. ¿Qué pasa entonces con las que no pueden alzar su voz?

En la actualidad, la mexicana se encuentra grabando The Humming Bird,
que protagoniza al lado de Jesse Eisenberg y Alexander Skasgard

Pensando en ellas, la revista Time destacó como ‘Person of the year’ en 2017 a un grupo de personas que han roto el silencio, incluyendo a artistas y celebridades como Alyssa Milano, Taylor Swift, Selma Blair y Terry Crews. Pero también a personas que no aparecen en la prensa, pero que, desde donde están y como pueden, luchan para que otras personas no vuelvan a ser víctimas de comportamiento sexual abusivo en sus lugares de trabajo. Susan Fowler, exingeniera de Uber; Sandra Pezqueda, exlavadora de platos; Isabel Pascual, recogedora de fresas, y un grupo de mujeres que denunciaron al Plaza Hotel de Nueva York por normalizar y trivializar el asalto sexual, también hacen parte de esta lista de valientes.

Como esta, hay más iniciativas que buscan reconocer, llamar la atención y detener este tipo de comportamientos. Por ejemplo, recientemente, en los Golden Globes, importantes actrices de Hollywood llegaron vestidas de negro como una forma de protesta silenciosa en contra del acoso sexual en la industria y como un llamado a la equidad de género. Igualmente, en los Screen Actors Guild Awards, que tendrán lugar este próximo 21 de enero, solo participarán presentadoras mujeres. La conductora principal será la actriz Kristen Bell, y los 13 galardones de la noche serán entregados exclusivamente por mujeres.

Durante los primeros días de 2018, una nueva iniciativa salió a la luz. Se trata de Time’s Up, un proyecto apoyado por 300 mujeres de la industria de Hollywood, entre ellas Cate Blanchet, Meryl Streep, Jennifer Lawrence, Eva Longoria, Reese Witherspoon y Emma Stone, y que tiene varios frentes de trabajo. Por un lado, contiene un fondo de defensa legal de 13 millones de dólares con el que se pretende subsidiar la defensa legal de mujeres que han sido hostigadas, agredidas o abusadas sexualmente en su lugar de trabajo e independientemente de la industria laboral a la que pertenezcan. Así mismo, pretende promover una legislación que penalice a las compañías que toleren el acoso y luchar en contra del uso de los acuerdos de confidencialidad que son comúnmente usados para blindar la imagen del abusador sexual.

La noticia de la creación de esta nueva organización fue anunciada a través de una carta abierta publicada en The New York Times, que, a su vez, ha sido replicada cientos de veces por celebridades y miembros de la industria del cine, quienes han mostrado su apoyo incondicional a esta causa.

De esta forma, el mundo se une para denunciar, gritar y exigir respeto, igualdad y justicia para las mujeres. A pesar del dolor y las heridas que tantas víctimas llevan por dentro a causa de los dramáticos episodios que han vivido, son sus voces y su fuerza las que están generando una revolución que ya no tiene vuelta atrás.

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