Celebridades

Simplemente Oprah

He entrevistado a personas que han resistido las peores tragedias que la vida puede arrojar, pero la única cualidad que tienen en común es la capacidad de mantener la esperanza en un mejor mañana, aun durante nuestras noches más oscuras”. Esta es una parte del ya célebre discurso que pronunció Oprah Winfrey en la pasada ceremonia de premiación de los Globos de Oro, en donde recibió de las manos de Reese Whiterspoon el premio Cecil B. Demille por su extensa trayectoria como presentadora, actriz y productora de televisión.

Esa noche, cuando aún no había finalizado su intervención, los rumores, llevados en muchos casos por el deseo, de una posible candidatura presidencial para el 2020 estallaron en las redes sociales, bajo los hashtags #HOPRAH y #Oprah2020. Celebridades como Mariah Carey, Evan Rachel Wood, Sarah Silverman, Neil Patrick Harris y Pharrell Williams se sumaron a la conversación, y elogiaron las palabras de Oprah, además de especular sobre su posible postulación. El tema se movió tanto en las redes, que incluso el presidente Donald Trump lo tocó durante una rueda de prensa en la Casa Blanca el día siguiente: “Sí, yo vencería a Oprah, sería muy divertido, pero la conozco bien y no creo que se postule”, dijo.

Hasta el momento, Oprah no se ha pronunciado sobre una eventual postulación, para la que faltarían por lo menos dos años. Y mientras algunos medios se empeñan en sacar cosas de su pasado, como su estrecha amistad con Harvey Weinstein, otros analizan la posibilidad de un enfrentamiento político entre dos de las celebridades televisivas más mediáticas que haya tenido Estados Unidos.

Un cuento triste con final de hadas
Parte de la gran admiración que despierta Oprah entre muchos estadounidenses radica en su historia. Nació en 1954, en medio de la pobreza, en un pueblo llamado Kosciusko, un lugar perdido en el Misisipi. Su nombre real es Orpah, pero se lo cambió por Oprah porque así era más fácil de pronunciar. Hija de una madre soltera, de pequeña pasó sus primeros años con su abuela hasta que se mudó con su madre a Milwaukee, Wisconsin. En diferentes entrevistas, la presentadora ha relatado que la situación en la que vivía era tan precaria que al no tener ni juguetes ni mascotas, jugaba con cucarachas.

Su vida en la adolescencia no mejoró. Oprah asegura que sufrió de maltratos y abuso sexual. A la edad de 14 años huyó de su casa y quedó embarazada. El niño nació prematuro y murió al poco tiempo, hecho que la marcó para siempre, tanto que decidió que no sería madre.

A los 18 años tuvo su primera oportunidad en una radio local de Nashville, ciudad donde terminó su bachillerato. Después se mudaría a Baltimore, en donde trabajó por primera vez en televisión, en un pequeño magazín matutino. En 1984 llegó a Chicago, en donde mientras trabajaba como presentadora, perseguía una carrera como actriz, esfuerzos que la llevaron a conseguir el papel de Sofía en la película El color púrpura, de Steven Spielberg, actuación que le valió una nominación a los premios Óscar en 1986.

Dos años después de conducir el show matutino en Chicago, este ganó tanta popularidad que le cambiaron el nombre a The Oprah Winfrey Show, y comenzó a transmitirse a nivel nacional. El programa constaba de una hora al aire en donde los invitados contaban sus problemas y recibían consejos. Ese año se convirtió en el espacio de variedades número uno de la televisión estadounidense, llevando a Oprah a ser la primera presentadora afroamericana de un talk show nacional.

Desde entonces, su ascenso ha sido meteórico, pero bien planeado. Durante 25 años condujo su programa, y a medida que ganaba reconocimiento, fue entrando en nuevos campos. En 2011 abrió su propio canal de televisión, Oprah Winfrey Network (OWN), que actualmente goza de gran éxito. También ha escrito cerca de treinta libros en donde habla sobre superación personal, vida sana y relaciones amorosas. Además tiene un club de lectura con sus televidentes; cada libro que recomienda, automáticamente se convierte en un best seller.

A medida que se convertía en una celebridad mundial, su vida personal fue logrando la estabilidad que a la presentadora le había sido negada en sus primeros años. Su pareja desde hace más de treinta años es el conferencista motivacional Stedman Graham, y aunque estuvieron comprometidos en 1992, decidieron cancelar el compromiso afirmando que lo suyo era una unión espiritual.

La historia de Oprah es el reflejo del sueño americano. Según la revista Forbes, se estima que su fortuna alcanza los 3 billones de dólares, y es la tercera persona que más veces ha salido en su lista de los 100 personajes más poderosos del mundo, en un total de nueve ediciones. Fue investida como doctora honoris causa en la Universidad de Harvard en 2013, año en que también fue condecorada con la Medalla Presidencial de la Libertad por el presidente Barack Obama.

“He entrevistado a personas que han resistido las peores tragedias que la vida puede arrojar, pero la única cualidad que tienen en común es la capacidad de mantener la esperanza en un mejor mañana”

Nadie es monedita de oro
Aunque Oprah goza de una gran popularidad, su encanto no ha sido suficiente para tapar algunas controversias que han rodeado su carrera. Su poder de influencia es tan fuerte que, para muchos, la estrella de la televisión debería ser más consciente de su capacidad de intervenir en las decisiones de sus televidentes. Por ejemplo, a través de OWN convirtió en una celebridad al Doctor Mehmet Oz, más conocido como el Doctor Oz, quien ha sido acusado de desinformar a su audiencia con sus métodos quemagrasa y fórmulas para curar diferentes problemas de salud.

En 2013, Jenny McCarthy, la presentadora, comediante y exconejita Playboy, afirmó tener miedo de la “abeja reina de la televisión”, y aseguró que Oprah tenía una lista negra en donde estaban aquellas personas que la contradecían.

Si bien todavía es muy prematuro para hablar de quién se enfrentará a Donald Trump en la elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos, la posibilidad de que Oprah se enfrente al actual presidente (si este se lanza de nuevo) es una clara muestra de la desconexión que sienten los ciudadanos con sus partidos políticos tradicionales, y que buscan en las celebridades, la representación de la que tanto carecen.

Por: Adriana Convers

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