Personajes

Claudia Bahamón, orgullosa embajadora del medio ambiente

A pesar de que la vemos con frecuencia en la televisión nacional, Claudia Bahamón no vive en Colombia. Está radicada en Los Ángeles desde hace trece años, casi el mismo tiempo que lleva siendo la embajadora colombiana de World Wildlife Fund (WWF). En la última década, su nombre ha estado ligado fuertemente a los esfuerzos por concientizar a las personas sobre el cambio climático y la huella que cada una está dejando en el planeta. Lograr un cambio colectivo es inútil si no se empieza por los propios hábitos y costumbres y así ha sido para Claudia. “No es un proceso fácil, pero este es un tema que se sale de los límites de si eres ambientalista o no, todos tenemos el poder de contribuir”, asegura.

Al hablar sobre su relación con la naturaleza, Claudia recuerda sus días de infancia en la finca de su abuelo donde se cultivaban frutas, verduras y hortalizas, o donde su padre lleva toda una vida sembrando café. Su entorno fue siempre fresco, natural y verde, pero no por eso fue fácil resistirse a la comodidad y practicidad de muchos avances industriales que surgieron, en un principio, con una preocupación muy pequeña sobre el verdadero impacto que tenían en la naturaleza.

“Yo crecí con la cantina de la leche recién ordeñada, pero una vez llegaron el envase Tetra Pak o las bolsas plásticas, mis papás y yo –como todos– los usamos. Nunca he querido ser una mujer de cantaleta en mi familia, pero sí les hablo mucho y les comparto mis aprendizajes. A mis hijos prefiero mostrarles con el ejemplo. Se interesan más y ha funcionado mejor. Hoy son ellos los que me dicen, ‘mami, te estás demorando mucho en el baño’, o los que proponen paneles solares; los niños hoy vienen con otro chip y ha sido un proceso muy bonito, nada autoritario”, comenta Claudia.

También reconoce que ser mamá trajo pensamientos distintos a su vida. De repente, se empezó a preocupar y a cuestionar más de lo normal por la clase de planeta que iban a habitar sus hijos. Después de manifestarles sus inquietudes a sus amigas, decidió compartirlas al mundo en el blog que lleva su nombre. “Escribí algo así como que no era capaz de mandar al océano o a un relleno sanitario más de 4.000 pañales que usaría mi hijo. Por alguna razón que aún hoy desconozco, Andy Ridley, cofundador de La Hora del Planeta (LHP), lo leyó y me contactó. Así llegó la propuesta de ser parte de WWF”,  recuerda Claudia.

Han pasado diez años ya desde la primera campaña de La Hora del Planeta que surgió en Sídney, Australia, como una invitación a que todas las personas apaguen sus luces durante una hora, de 8:30 p.m. a 9:30 p.m. y, como es costumbre, este año se realizará el sábado 24 de marzo.

En cada ciudad del mundo se propone una actividad diferente. En el caso de Colombia, se realizarán ciclopaseos en más de once ciudades. “Este año nos concentramos en los bosques. Más de la mitad de nuestro país está cubierto por bosques y muchas personas no lo saben. Nos proveen agua, madera con la que se producen más de 2.000 tipos de productos, ayudan a mantener limpio nuestro aire. Dependemos de ellos, pero los estamos perdiendo”, comenta Claudia.

Por eso, este año la iniciativa invitará a todas las personas, alcaldes y empresarios –entre otros actores– a participar en los ciclopaseos, pero también a firmar una alianza nacional por los bosques como un acto simbólico en contra de la deforestación y la tala indiscriminada, que será entregado al nuevo presidente, una vez se posesione.
Ese sábado, Claudia estará en Medellín acompañando las distintas actividades de LHP 2018. “Ser embajadora es el premio más grande que me han dado en mucho tiempo y al generar un cambio en mi familia, por lo menos sé que mi misión se está cumpliendo. Y esta es una misión que poco a poco cada uno puede lograr”, asegura.

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