Personajes

Meghan Markle, cada vez más cerca

En una reservada ceremonia privada, que seguramente fue muy distinta de lo que se vivirá el próximo 19 de mayo cuando el príncipe Harry y Meghan Markle contraigan matrimonio, la ahora exactriz ingresó oficialmente como miembro de la iglesia de Inglaterra, luego de bautizarse y confirmarse, en compañía de su prometido y algunos miembros de su futura familia política.

Aunque no hubo registro gráfico, la prensa inglesa se enteró de varios detalles. Por ejemplo, que a pesar de que en un principio se había dicho que el bautizo sería en la capilla del palacio de Kensington, donde vive la pareja, finalmente la ceremonia se realizó en la capilla de St. James, una de las más antiguas de Londres, ubicada en Pall Mall, muy cerca del palacio de Buckingham. El cambio parece deberse, básicamente, a razones de privacidad.

Se dice que solo 18 personas acompañaron a Meghan. Entre ellos estaban su prometido, sus futuros suegros, el príncipe Carlos y la duquesa de Cornualles, Camila. Ellos se habrían encargado de la ceremonia posterior, que se realizó en su casa, Clarence House. Aunque no se confirmó si asistieron el príncipe William y Kate Middleton, duques de Cambrigde, sí quedó claro que Meghan no invitó a sus padres, Thomas Markle y Doria Radland, quienes viven en Estados Unidos. De hecho, desde que la actriz se mudó a Londres en el verano del año pasado, no ha sido visitada por ellos.

Meghan fue invitada el año pasado a la tradicional misa de Navidad de la familia real inglesa, a la que asistieron el príncipe Carlos y su esposa Camila, Kate y William, duques de Cambridge, y la reina Isabel II con su esposo, Felipe de Edimburgo

La futura esposa de Harry fue bautizada con agua traída del río Jordán, como es tradición en los bautizos reales. Y ella, además, pidió que la ceremonia fuera presidida por el arzobispo de Canterbury, quien será el encargado de casar a la pareja en mayo. En Gran Bretaña aseguran que ellos dos han desarrollado una muy buena relación durante todo el proceso de planeación de la boda, y que por esto ella le había manifestado su deseo.

Mucho se ha hablado sobre la decisión de Meghan de bautizarse y confirmarse en la iglesia de Inglaterra, pues no era una obligación como tal. Se asegura que fue una decisión personal de ella para honrar a su familia política y como una expresión de respeto hacia Gran Bretaña, país que de alguna manera empezará a representar.

Cómo nos cambia la vida…

El ingresar a una nueva religión no es el único cambio que ha tenido que hacer Meghan Markle en su camino al altar. Muchos otros han llegado ‘por añadidura’, debido a los estrictos protocolos y tradiciones de la casa real inglesa.

Uno de los más significativos es que tuvo que abandonar su exitosa profesión como actriz. Meghan empezó a actuar en Canadá en 2002, a sus 21 años. Durante su carrera de 15 años alcanzó a acumular roles en 30 producciones diferentes, entre películas y series de televisión, sobresaliendo en cintas como Recuérdame (2010) y Quiero matar a mi jefe (2011). En la pantalla chica brilló en programas como Castle, CSI: New York y especialmente en Suits, cuyo papel de Rachel Zane, que interpretó entre 2011 y 2017, le dio fama mundial. Su renuncia a la actuación la confirmó ella misma en la entrevista que dio a la BBC junto al príncipe Harry al poco tiempo de anunciar su compromiso, cuando afirmó que se alejaría de las cámaras para concentrarse en “labores humanitarias”.

Y es que Meghan tiene una larga trayectoria en este tipo de proyectos: ha viajado a Ruanda como parte de campañas de agua potable, pertenece a una organización de las Naciones Unidas para la igualdad y el empoderamiento femenino y es consejera de la fundación One Young World. Si bien podrá seguir haciendo este tipo de labores, ya no dependerá de ella los proyectos en los que participará, sino que estos serán definidos por el palacio de Kensington. Por ahora, ya se le vio en un evento de la fundación que tienen su prometido y sus cuñados, los duques de Cambridge.

La futura miembro de la familia real inglesa tuvo que trasladar su domicilio de Canadá a Gran Bretaña, lo que no solo la obligó a dejar su casa, y a alejarse de sus amigos porque –según los protocolos reales– solo podrá tener una relación cercana con sus padres, sino que tuvo que despedirse de Bogart, una viejo perro labrador que es una de sus mascotas más queridas, que por cuestiones de salud y edad no habría soportado el viaje hasta Londres. Al que sí logró llevar fue a Guy, su otro perro.

Luego de su boda, la exactriz espera vincularse a labores humanitarias, trabajo que siempre le ha gustado

Finalmente, todo parece indicar que Meghan también solicitará la nacionalidad británica, renunciando, posiblemente, a su pasaporte estadounidense. Este proceso es más largo, y lo primero que debe hacer es solicitar un visado especial luego de haberse casado con el príncipe. Según le dijo Jason Knauf, secretario de comunicaciones del palacio de Kensington al periódico The Times de Inglaterra, ella planea cumplir con todos los requisitos de inmigración, por lo que es posible que el próximo año deba salir de Gran Bretaña y solicitarle al gobierno de Londres el correspondiente visado familiar. Para solicitar la residencia permanente, Meghan deberá esperar tres años después de su matrimonio, y presentar y aprobar un examen sobre historia y cultura británicas, entre otras normas.

Más allá de todo esto, a Meghan se le ve feliz siempre que hace apariciones públicas con Harry, lo que hace suponer que estos trámites son menores frente a la idea de casarse y formar una familia con el príncipe. El tiempo dirá si este cuento de hadas, o de novela, tiene final feliz.

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