Personajes

Patricia Castañeda, “Débora Arango es nuestra Frida Kahlo”

Durante sus 98 años de vida, Débora Arango rompió muchos hitos. Fue la primera mujer en pintar desnudos tanto en Colombia como en Latinoamérica, fue una de las primeras en nuestro país que cambió las faldas por los pantalones para montar a caballo, fue una de las pocas que se atrevió a hacer reflexiones políticas a través de su obra en una época en la que el papel de la mujer era muy limitado, y desafió a la sociedad al atreverse a explorar la belleza del cuerpo femenino desde su mirada.

Son muchos, y muy grandes, los homenajes que merece y que el país le debe. Por eso, Teleantioquia acaba de lanzar Débora, la mujer que desnudó a Colombia, una serie que cuenta su vida, revelando algunos detalles poco conocidos. Patricia Castañeda asumió la misión de interpretarla y de ponerse en su piel para hacer una representación digna de una mujer como ella. Y no pudo haber sido otra actriz. Patricia, como Débora, es una artista transgresora y valiente, que ha combinado su carrera en la actuación con la escritura, y que tiene en su poder una valiosa visión sobre el papel de la mujer hoy.

Para Patricia, “conocer la historia de Débora Arango es muy pertinente por la época y creo que es el momento en el que la gente la va a entender como debe ser. Yo creo que hace unos años hubiera sido anecdótico, de pronto, pero ahora creo que es necesario, y la vamos a adoptar más a ella, a todo lo que hizo como artista y como mujer. Ella es nuestra Frida Kahlo”.

“Ser mujer en ese entonces era hasta un reto fascinante, porque para hacer lo que querías, tenías que ir en contra de todo”

Antes de que se le presentara la oportunidad de participar en esta producción, Patricia solo conocía las obras de arte de Débora, pero, al igual que muchas otras personas, no sabía mucho de su historia. Descubrirla fue para la actriz un despertar y de lo que se dio cuenta fue de que “¡en esa época ser mujer era muy jodido! Creo que nosotros tenemos que homenajear a todas esas mujeres que durante tantos años abrieron este camino que nosotras ahora estamos caminando. A ellas les tocó una sociedad muy severa.

Además, en ese momento en Colombia la iglesia y el Estado estaban conectados. Ser mujer en ese entonces era hasta un reto fascinante, porque para hacer lo que querías, tenías que ir en contra de todo, y lo que me encantó de ella es que no era una revolucionaria de las que salía a marchar, ni que se les enfrentaba a los hombres. Creo que ella fue contestataria de una manera individual porque, simplemente, empezó a hacer lo que le gustaba, lo que en verdad sentía orgánico”.

Por hacer eso, lo que le nacía, fue duramente criticada y atacada por la sociedad de la época. En tres ocasiones le bajaron sus exposiciones, pues sus pinturas eran consideradas vulgares y a muchos les parecía inadmisible que ella se atreviera a retratar el cuerpo femenino. “Siempre vivió rodeada de mujeres”, afirma Patricia. “Yo creo que se fascinó por la mujer, no sabemos muy bien cómo fue su sexualidad, pero ella quería pintar los desnudos porque era lo que le gustaba”.

Los ataques en su contra, que, además, provenían de las mismas élites, la llevaron a encerrarse y refugiarse en su casa, pero aun allí siguió pintando y creando. Patricia explica que una de las cosas que más le impactó de la historia de Débora fue “la importancia de sus padres, y eso lo puedo trasladar a mi propia vida. Los padres de ella, siendo de una generación más antigua y conservadora, la apoyaron, la motivaron a que pintara lo que quisiera, le compraban las pinturas, motivaron a todas sus hijas a que estudiaran. Y en mi casa fue igual.

Patricia escribe actualmente un libro cuya protagonista también será una mujer. De su anterior novela, ‘Virginia Casta’, se grabó una película el año pasado

Nosotras somos tres mujeres y eso del machismo yo lo vine a ver ahora, porque a nosotras también nos pidieron que, ante todo, estudiáramos y que trabajáramos, que fuéramos independientes. Todo esto me ha dejado ver el brillo de los padres, la importancia del empoderamiento y la seguridad que le infundieron a ella”.

Interpretar a la artista implicó muchos retos para Patricia. Era la primera vez que asumía un papel biográfico y cada vez era más consciente de la importancia que tiene este personaje, especialmente para los antioqueños. Era una responsabilidad enorme, y alrededor de dos meses antes de empezar el rodaje de la serie, la actriz viajó a Medellín para sumergirse en el universo de Débora Arango. “Estuve recorriendo sus pasos. Su sobrina, Cecilia, me abrió las puertas de su casa, de Casablanca, antes de que se la entregaran al municipio.

Pude estar ahí toda una tarde, sentarme en su cama, respirar su aire, y tratar de hablar con el máximo número de personas que la conocieron para saber cómo era, cómo se reía… Esos pequeños detalles que le dan todo el color. Quería saber cómo caminaba, cómo miraba, me empecé a llenar de una cantidad de detalles de gente que la tuvo muy cerca y luego ya creé mi propia versión”, cuenta.

En ese proceso Patricia encontró su obra favorita: Maternidad y violencia, una pintura de alrededor de dos metros de alto, que “es imponente, divina, frágil, pero a la vez fuerte. Uno se identifica mucho con ese cuadro”, dice.

En total, Patricia estuvo casi cuatro meses en Medellín y se organizó para que su hija Anastasia, de cinco años, fruto de su relación con el actor Claudio Cataño, fuera a visitarla durante las primeras semanas y luego ella prefería volar a Bogotá para estar con su familia. Con alegría, asegura que “mi hija me habla ya con una propiedad de Débora Arango. Me encanta la seguridad con la que ella habla de los artistas”.

Ahora, ya de vuelta en su hogar, la actriz está trabajando en un nuevo proyecto. Se trata de un nuevo libro, que seguiría a su anterior publicación, Virginia Casta. Aunque todavía no puede dar muchos detalles, adelanta que “es una historia también biográfica sobre una mujer, por eso fue tan impactante cuando me ofrecieron el personaje de Débora Arango, porque pensé que todo estaba conectado. Este es un momento importantísimo en Colombia, pero sobre todo estoy sintiendo lo que ella sentía en ese momento y entendiendo por qué las personas a su alrededor le ponían tanta traba.

Yo no creo que haya gente mala o buena, sino que hay gente más inteligente y menos inteligente, entonces me metí en este universo masculino para entender por qué a una mujer tan importante históricamente para nosotras, sobre todo en este momento, a quien le tenemos que dar las gracias por muchos pasos, le pusieron tantos problemas”, concluye.

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