Celebridades Cine

Nicole Kidman, “Saboreo todo lo que puedo”

Cuando se trata de hablar de Nicole Kidman, no es mucho lo novedoso que se puede decir: es una de las actrices más respetadas y bellas de Hollywood, ganadora de un Óscar en 2003 por la película Las horas y nominada en tres ocasiones más (2002 por Moulin Rouge!, 2011 por El laberinto y el año pasado por Un camino a casa), que regresa con El sacrificio del ciervo sagrado, en la que comparte créditos con Colin Farrel, Barry Keoghan, Bill Camp y Alicia Silverstone.
La película es la quinta producción del enigmático director griego Yorgos Lanthimos, quien poco a poco se ha convertido en un ícono dentro de la industria cinematográfica gracias a sus thrillers llenos de tensión psicológica, algo que maneja muy bien en El sacrificio del ciervo sagrado. La cinta narra la historia de Steven, un importante cirujano cardiólogo que lleva una tranquila vida junto a su esposa y sus dos hijos. En un momento, Steven se hace amigo de Martin, un joven de 16 años sin padre. Cuando se lo presenta a su familia, hechos muy extraños empiezan a suceder, que van a llevando al doctor a tener que evaluar la posibilidad de realizar un sacrificio impensable o perderlo todo.

Nicole interpreta a Anna, la esposa del cardiólogo. En esta entrevista cuenta cómo fue interpretar este papel y la experiencia de trabajar con un director como Yorgos.

CARAS: ¿Cuál fue su reacción la primera vez que vio la película terminada?
Nicole Kidman: Fue intensa. Estaba sentada al lado de Yorgos, así que eso también permitió que lo viviera de una manera especial. Pero, de hecho, se trató de una experiencia fantástica. Fue muy emotivo ver la reacción del público al final. Me encantó poder estar allí presente para apoyar y acompañar a un cineasta tan excepcional. El buen trabajo de un actor depende del director. Entonces, cuando se presenta la oportunidad de trabajar con alguien de la talla de Yorgos, uno no puede más que desear verlo feliz y que su película sea un éxito. Para mí, fue un honor haber formado parte de esta producción.

CARAS: ¿Cómo definiría la película? ¿Con qué se encontrará el público que vaya a ver esta cinta?
N.K.: Mi marido la describió como una película muy tortuosa por momentos pero, al mismo tiempo, también dijo que era como estar escuchando un buen jazz. Y eso es porque la historia transcurre en otro plano, obligando al espectador a descifrarla para poder recorrerla. Según él, lo transportó a lugares donde nunca antes había estado. Luego, otra persona me dijo que fue la mejor experiencia que jamás había tenido. Así que me parece fantástico que gran cantidad de público se siente frente a la pantalla grande para disfrutar de una cinta de estas características.

Colin farrel protagoniza junto a Nicole ‘El sacrificio del ciervo sagrado’

CARAS: ¿Cree que la audiencia debatirá sobre la película a la salida del cine?
N.K.: Sí, después de verla empiezas: ‘¿Qué piensas de esto y de lo otro?’. Esa noche, cuando volvimos del cine, era la hora de dormir y mi marido aún continuaba haciendo comentarios y haciéndome preguntas. En un momento dado, le contesté: ‘Bueno, si lo miras desde ese punto de vista, quizás todo fue solo un sueño’. Y entonces dijo: ‘¡Vaya! Ahora sí que no sé qué pensar’. Ese tipo de conversaciones me resultan fascinantes.

CARAS: ¿Yorgos acostumbraba hablar con los actores sobre los temas de la película?
N.K.: Yorgos se parece a Stanley Kubrick, en el sentido de que le preguntabas: “¿Por qué debe ser así esta escena?”, y se encogía de hombros. Así que ya estaba acostumbrada a esa forma de trabajar, no me era nueva. Además, Colin ya había trabajado con él, y él también me ayudó a prepararme. Es un hombre muy tranquilo; nunca lo oí levantar la voz. Es sorprendentemente inteligente, todo lo observa. Es preciso y mental; al mismo tiempo, es decidido y firme. Silenciosamente firme, así es como lo describiría. Y también tierno; irradia una cierta ternura. Luego toma todo eso y de a poco, le da forma a todo a su gusto.

CARAS: ¿Qué nos puede adelantar de su personaje?
N.K.: Siento que cometería un error al diseccionar y descifrar a mi personaje porque, de un modo extraño, es como si fuera uno de los instrumentos de una gran orquesta. Si este se elimina, la orquesta ya no funciona. Y sabemos que cuando nos concentramos en un solo instrumento, no escuchamos la música. Lo mismo sucede con la película. Por lo tanto, trato de no detenerme en eso.

CARAS: ¿Cómo se preparó para su interpretación de Anna?
N.K.: Simplemente absorbí el estilo de Yorgos y quién es. Él no quería mucha preparación, el prefiere una paleta neutral con la cual trabajar. Así que solo absorbí sus películas, su naturaleza, su espíritu.

CARAS: Como madre, ¿qué sintió con este personaje, qué tanto la afectó?
N.K.: Me sorprendí la primera vez que leí el guion, y me sentí muy perturbada, pero al tiempo fascinada, porque ya había visto Dogtooth y The Lobster, los trabajos anteriores de Yorgos, que también sorprenden y perturban. The Lobster incluso te hace reír. Así que cuando él me dijo que era una comedia negra, me sorprendí. Se trata de acostumbrarse a su estilo.

CARAS: ¿Cómo fue trabajar con su coprotagonista, Colin Farrell?
N.K.: Es una persona muy abierta. En realidad, todos los integrantes del elenco tuvimos un vínculo maravilloso durante el rodaje; éramos un grupo muy unido. Con Colin, estábamos en la misma sintonía y, a veces, decíamos: “¿Por qué no repetimos esta escena para ver si hallamos algo más?”.

CARAS: Con el paso de los años, ¿ha cambiado su apreciación y su experiencia respecto de las películas?
N.K.: Claro que sí. Cuando era más joven, las cosas solían pasarme de largo. Sin duda, tenía la cabeza en las nubes. Ahora, en cambio, saboreo cada momento de la vida lo más que puedo. Es la edad, ¿no crees? Llega un momento en que dices: “Disfruta del aquí y del ahora”. Solo la edad puede darnos eso porque con ella viene el contraste, el conocimiento, el haber vivido muchas vidas diferentes y seguir aquí. De manera que sí, ahora siento genuinamente que soy una privilegiada. Y estoy agradecida por esta posición en que me encuentro en este momento.

CARAS: Para finalizar, díganos algo sobre esta película que no le haya dicho a nadie…
N.K.: Me maquillé y me peiné sola (risas). Yorgos odia el peinado y el maquillaje, así que querían que tuviese el pelo natural y que estuviera sin maquillaje.

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