Personajes

Powerpaola: “Gracias al dibujo, he podido imaginar mi propia versión de la vida”

Además de artista plástica e ilustradora, es una de las historietistas más importantes de Latinoamérica. Nació en Ecuador, se crió en Cali y ahora vive en Buenos Aires. Su primera novela gráfica, Virus tropical, fue adaptada al cine. De todo esto conversó con CARAS

 Powerpaola siempre tuvo claro que quería dibujar. Sus experiencias en otros trabajos, que hacía para poderse mantener, siempre le dejaban un vacío. Por eso en un momento decidió arriesgarse y jugársela por el arte. Y todo salió bien.

Desde entonces su carrera como ilustradora e historietista despegó. Empezó a ser llamada de diferentes revistas del continente, que le pedían viñetas en las que ella plasmaba episodios de su vida, pues siempre ha visto el dibujo como una herramienta para contar lo que le pasa. En los últimos tiempos ha recorrido prestigiosos festivales de cine, como el de Berlín, el Chicago Latino Film y el FICCI, presentando la adaptación al cine de Virus tropical, su primera novela gráfica. CARAS habló con ella para conocer algo más de su historia y su arte.

 

CARAS: ¿En algún momento se cuestionó si entregarse a su talento artístico iba a ser suficiente para vivir?

Powerpaola: Al principio siempre tuve trabajos con los que me sentía insatisfecha: fui niñera, mesera y durante dos años trabajé en una cocina cortando hierbas para el chef. Me deprimí mucho, pensaba que nunca iba poder dedicarme a la pintura, al dibujo, al arte. Así que tomé la decisión de arriesgarme y de usar las mismas horas que le gastaba al trabajo para mi verdadera pasión. Yo vivía en Australia para esa época y me devolvieron el dinero de los impuestos por los años que trabajé, así que me fui a vivir a Argentina donde hice una especie de año sabático para dibujar. Fue difícil, había momentos en que solo tenía plata para una comida al día, pero valió la pena.

CARAS: Una herramienta muy poderosa fue su blog…

P.: Sí. En un inicio trabajé mucho con galerías y al mismo tiempo como mesera. Se convirtió en una cuestión de rogar por el pago. Cuando empezaron los blogs, una amiga mía me dijo ‘¡está buenísimo!, se te abre el panorama del trabajo y conoces gente que está haciendo lo mismo’. Así que empecé a subir cosas a Flickr y a Blogspot y conocí amigos dibujantes con los que intercambiamos fanzines y, al mismo tiempo, me empezaron a pedir historietas para revistas. Al principio todo era gratis o puros intercambios, pero a medida que me iba dando a conocer me llamaron de lugares donde sí me pagaban por cada página que hacía. Internet se convirtió en ese lugar donde podía hablar directamente con las personas y no a través de un galerista, en ese mundo del arte que de alguna manera era mucho más esnob.

“La obra de artistas como Julie Doucet y Marjane Satrapi me empujó a dibujar y a darle valor a lo que yo tenía por decir como mujer, como latinoamericana y como inmigrante”.

CARAS: Su obra es sobre todo autobiográfica. ¿De dónde surge esa necesidad de contar su vida en el dibujo?

P.: Desde que estudiaba artes plásticas me llamaron la atención artistas como Sophie Calle o Marina Abramović, que usaban su propia vida para hacer arte. Mis profesores me cuestionaban sobre si contar mi vida sería interesante, pero en el fondo yo sabía que tenía una necesidad muy profunda de contar lo que me pasaba. Cuando viví en Francia empecé a leer cómics de mujeres y me di cuenta de que tenían una voz muy poderosa por esa riqueza de cotidianidad en sus narraciones. Leía a Julie Doucet o a Marjane Satrapi (autora de Persépolis) y me admiraba por su valentía de contar cómo se sentían con la sociedad y con su cultura o cómo se relacionan con el mundo. Ellas me empujaron a dibujar y a darle valor a lo que yo tenía por decir como mujer, como latinoamericana y como inmigrante. El dibujo me ayuda a imaginarme la vida que yo quisiera y, si puedo imaginarla, también les doy la posibilidad a mis lectores de que se imaginen la suya. No hay que creerse mucho eso del carro, la casa, el matrimonio. La realidad es una construcción de cada uno.

CARAS: Precisamente en una entrevista contó que su padre le preguntó antes de morir si usted iba a seguir contando las historias de la familia…

P.: Y le dije que hasta ahí llegaba. En mi siguiente libro, Todo va a estar bien, tratsacarme esa hustoria de encima, me moria de ganas de contar, itaba go pasaron otras cosas. habia torias de cada li muchos resulté de mostrar otra faceta de mi relación con mi padre. Antes de que se muriera convivimos en Medellín y quería reivindicarlo porque en Virus tropical aparece como un padre ausente. De verdad creo que ya paré. Ahora sé que quiero hacer autobiografía, pero la edad hace que uno haga y perciba las cosas de manera distinta. Con mi primera novela gráfica sentía que necesitaba sacarme esa historia de encima, que me perseguía, que moría de ganas por contarla sin importar lo que pensara mi familia. Y es que realmente no pensé que pasara algo más con esa novela además de subirla a un blog. Hoy me gusta jugar con la autobiografía desde otro lugar.

CARAS: Terminar Virus tropical le llevó más de cuatro años. ¿Cuáles fueron los retos más grandes?

P.: Aprender a hacer historietas. No es difícil pero hay que tener mucho tiempo, constancia y no olvidarse del lector. Yo sabía que quería contar mi historia, pero no sabía cómo. Yo la había hablado con mis hermanas, de hecho nos reíamos, hablábamos de nuestra familia como si fueran personajes de Pedro Almodóvar. Decíamos: si hiciera una película en Latinoamérica, debería ser sobre nuestros papás. Almodóvar no la hizo pero yo sí tenía ganas de hacerla dibujada. Fueron dos años experimentando, entendiendo el formato y mi manera de narrar.

CARAS: ¿Cómo llegó la idea de la película?

P.: A Santiago (Caicedo, el director) y a Adriana (García, encargada de la banda sonora) los conocí en Francia y estábamos en las mismas: en una residencia artística que nos ganamos. Él es caleño y ya habíamos trabajado juntos en el corto Uyuyuy. Cuando terminé la novela, me dijo hagámoslo, y yo acepté porque sentía que nadie más iba a ser tan respetuoso con mi trabajo. A todo el equipo lo admiro mucho y pensaba: esto se tiene que hacer en Latinoamérica, no puede ser hecha por un francés o un gringo porque no van a entender esas pequeñas sutilezas y esos detalles culturales.

“Mi principal reto al empezar con las novelas gráficas fue aprender a hacer historietas. No es difícil pero hay que tener mucho tiempo, constancia y no olvidarse del lector”.

 

CARAS: Uno de los ángulos desde los que se puede entender Virus tropical es que es una novela gráfica con algunas exaltaciones o toques feministas… ¿Fue con intención?

P.: Cuando la hice, jamás lo pensé. Desde muy peladita me he sentido feminista, odio las etiquetas y que le digan a uno qué es lo que uno es o tiene que ser. Honestamente, siempre creí que esa pelea de las feministas la habíamos ganado: sabía perfectamente que los hombres y las mujeres no somos iguales, pero pensaba que al menos estaba claro que teníamos los mismos derechos. Y para mí era obvio. Una vez que empecé a tener el ‘feedback’ de la gente, me di cuenta de que no es así y que muchos piensan que las mujeres tenemos que actuar de cierta manera y los hombres de otra, y les parece aterrador la manera como juego con mi cuerpo al momento de dibujarlo. Tiene un toque feminista, pero nunca lo construí con la intención de dar un marco teórico al respecto.

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

WP-Backgrounds Lite by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann 1010 Wien