Personajes

Jimena Hoyos, conciencia en cuatro patas

Conocimos la maravillosa historia de esta actriz y artista, creadora de la Fundación Gozques, en la que trabaja por los perros que viven en las calles de Colombia. Con su ejemplo, ella inspira a generar cambios verdaderos a través del amor.

Solo quienes alguna vez en su vida hayan estado rodeados por perros, comprenderán el amor que ellos despiertan y la magia inexplicable que irradian. Jimena Hoyos es una de esas personas que, inspirada por su conexión con ellos y con el corazón adolorido por la indiferencia, el maltrato y el abandono de los que lamentablemente todavía son víctimas en nuestro país, decidió destinar su tiempo, talento y energía en crear conciencia sobre la protección animal.

Al hablar con ella se hace evidente que su labor no es un sacrificio sino una pasión auténtica que la ha llevado, de paso, a autodescubrirse y a entender cómo el destino se manifiesta en positivo para las personas que actúan desde el amor. Su historia, que relata con gran sentido del humor, se ha convertido en una lección de humanidad para muchos.

La vida de Jimena ha dado varios giros que la han llevado a recorrer diferentes caminos. Como artista plástica, comenzó su carrera trabajando en una galería de arte en Nueva York. Estando allá, Jaime Sánchez Cristo, a quien ella describe como su mentor, y quien siempre creyó que su verdadera vocación era la actuación, la convenció de venir a Colombia a estudiar actuación con Alfonso Ortiz. “Vine a hacerlo y la verdad es que no tenía ni idea cómo era ese cuento, pero me di cuenta de que era como terapia gratis, y me encantó”, cuenta Jimena.

Dos semanas después de terminar el curso ya tenía trabajo en su primera novela, Héroes de honor. Paralelamente al descubrimiento de su nueva faceta, Jimena recibió otro regalo de la vida durante esa temporada en Colombia. Un día, caminando por la Avenida Caracas de Bogotá, se encontró con un perrito de apenas un mes, atrapado en una jaula de hámster donde no podía ni siquiera ponerse de pie. Conmovida, Jimena pagó 50.000 pesos para que la dejaran llevárselo. Ese perro era Zico, el que fue su compañero por varios años y quien, sin saberlo, la inspiró para convertirse en activista.

Por tres años, Jimena permaneció en Colombia participando en diferentes producciones nacionales, y luego, con el objetivo de seguir formándose en la actuación, viajó de nuevo a Estados Unidos. Lo hizo, por supuesto, acompañada por Zico, y aunque las cosas no siempre fueron fáciles para ella en el extranjero, él siempre estuvo a su lado. Jimena llegó a participar en el Talent Showcase, de ABC; firmó contrato con la reconocida agencia Wilhelmina y actuó en producciones como El diablo viste a la moda, Burn Notice y Dexter.

Sin embargo, todo se estancó en su vida cuando Zico se enfermó y más adelante, falleció. Jimena entró en una profunda depresión y pasó un año muy complicado, hasta que su mamá, que es uruguaya de nacimiento pero vive en Colombia, le pidió que se devolviera al país para ayudarla a arreglar una casa en Cajicá, donde quería poner un restaurante. “Yo me arrastré a Colombia, literalmente, y ahí entendí que ser productivo y estar activo es el primer paso para sanar cualquier tipo de depresión”, explica la actriz.

Mientras estaba dedicaba a ese proyecto en Cajicá se estrelló con una realidad que le rompió una vez más el corazón. Todos los días veía decenas de perros viviendo en las calles ante la mirada indiferente y bajo el maltrato de algunas personas. “En cada uno de ellos yo veía los ojos de Zico y sentí que no estaba equipada emocionalmente para ver esto, y entonces me dediqué a sufrir nuevamente, pero sufriendo no estaba haciendo nada, entonces surgió la idea de tomarles fotos a los perros para decir ‘esto está pasando y miren a estos seres tan divinos’”.

Sin tener ni idea de fotografía, Jimena empezó a hacer unos retratos conmovedores y emocionantes. Ella afirma que “a partir de entonces se me empezó a abrir un camino porque esto es un lenguaje diferente, es un lenguaje no verbal, es una conexión de almas y la foto sale en el momento en que tú te conectas con el perro”. Más adelante, se le ocurrió hacer una exposición de las fotografías en el restaurante de su mamá, donde, como ella dice, se le apareció uno de los muchos ángeles que han intervenido en su camino. Su nombre es Julio Isaza, quien le propuso realizar una exposición en Miami, donde la iniciativa fue un éxito.

Ahí comenzó la faceta artística de Gozques, la fundación que creó, y de paso surgió otra arista en su misión, pues Jimena, cuando salía a hacer las fotos, les llevaba comida a los perros, pero se dio cuenta de que es muy difícil localizar al mismo perro al otro día, pues “no tienen dirección”, así que se le ocurrió la idea de poner dispensadores de concentrado en distintos sectores, con el fin de que los perros del sector se agruparan allí y fuera más fácil censarlos y seguir sus procesos.

Pero esta actividad necesitaba financiación, así que Jimena les diseñó marcos a las fotografías de los perros con materiales reciclados y empezó a venderlas para comprarles la comida. Al día de hoy, la Fundación Gozques ha apadrinado 500 de estos dispensadores en el país para alimentar a los perros de la calle. “Con esta experiencia me he dado cuenta del poder que tiene cada ser humano para inspirar a otras personas, porque de ahí en adelante lo que ha sucedido con Gozques ha sido gracias a otras personas que se han inspirado con el tema. Yo creo que yo era la más inútil del planeta (risas), y si yo puedo hacer esto, cualquier persona puede. Estoy convencida de que no hay nada más poderoso que el amor, esa es la religión y el lenguaje de los perros”, comenta Jimena.

Ahora, otro de los retos que busca afrontar es la falta de conocimiento y conciencia, que dan origen al maltrato y al abandono animal, y como ella misma lo dice, su trabajo está manejado por Dios, y por eso, todo fluye. Se ha asociado con otras personas y organizaciones que están en su misma lucha por generar verdaderos cambios en el mundo y con quienes trabaja en diferentes iniciativas.

Uno de esos proyectos lo está llevando a cabo con la Editorial Norma, compañía que adquirió sus fotografías para ponerlas en las portadas de sus cuadernos, acompañadas por los mensajes de protección animal de la fundación. Como forma de pago, Jimena pidió una donación de cuadernos para repartir entre los niños más necesitados del país. Se embarcó en esa misión en enero del 2017, y este año el ejercicio se repetirá.

Otra iniciativa que la tiene feliz es un programa de televisión llamado Mucho animal para los canales City TV y El Tiempo, que acaba de empezar a transmitir y que ella misma produce y presenta. Allí repite sin descanso un mensaje que quiere compartir con el mundo y con el que espera tocar los corazones de todos los que se interesen por su historia: “Yo no puedo obligar a nadie a que ame a los animales, pero lo que sí sé es que es una obligación respetarlos y cuidarlos. Esa es la obligación de los seres humanos, amarlos es un privilegio”.

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