Celebridades

“Yo no quería interpretar a Griselda, quería ser Griselda”

En esta entrevista la actriz galesa Catherine Zeta-Jones le confesó a CARAS que estuvo obsesionada durante más de tres años con Griselda Blanco, personaje que interpreta en la película del canal Lifetime Griselda: la reina de la cocaína, y asegura que las cuatro semanas que duró el rodaje fueron las más felices de su vida.

 Por Natalia Romero Rosanía

Catherine Zeta-Jones no solo es una mujer hermosa. Además es inteligente, abierta, apasionada, divertida y ciento por ciento enamorada de su profesión de actriz, lo que le ha valido, aparte de fama mundial, varios reconocimientos: En 2002 ganó el premio Óscar en la categoría de mejor actriz de reparto por su actuación en Chicago, y en 2010, el Premio Tony a mejor actriz principal en un musical por A Little Night Music.

Nacida en Gales hace 48 años, saltó a la fama mundial en 1998, cuando actuó en La máscara del Zorro junto a Antonio Banderas. De ahí siguieron películas tan taquilleras como Traffic, La terminal y Ocean’s Twelve. Hace 17 años está casada con el actor Michael Douglas, 25 años mayor que ella, con quien tiene dos hijos: Dylan Michael, de 17 años, y Cary Zeta, de 14.

A pesar de ser una de las parejas más ricas y poderosas de Hollywood, con ingresos anuales superiores a los 170 millones de dólares, la vida de Catherine no ha sido color de rosa. A Michael le diagnosticaron cáncer en la garganta, al parecer por exceso de cigarrillo y alcohol, adicciones por las que ha estado recluido en centros de rehabilitación. Incluso se había especulado que era adicto al sexo, pero luego se aclaró que su adicción era a las drogas. Catherine, por su parte, fue diagnosticada en 2011 como bipolar y en varias ocasiones ha sido recluida a instituciones de salud mental para controlar este trastorno. En 2013 la pareja anunció su separación como consecuencia de todas estas crisis, pero se reconciliaron con el firme propósito de sacar adelante a sus dos hijos, quienes también quieren ser actores.

CARAS estuvo con ella en el lanzamiento de la película Cocaine Godmother: The Griselda Blanco Story (traducida como Griselda: la reina de la cocaína), que se llevó a cabo en el icónico The Langham Huntinton Hotel en Pasadena, California. La producción, original del Canal Lifetime, fue dirigida por el mexicano Guillermo Navarro, ganador del Óscar por la dirección de fotografía de El laberinto del fauno, y se estrena en Colombia en abril.

Luego de la rueda de prensa, a la que Catherine llegó acompañada por su coprotagonista en la película, el actor bogotano Juan Pablo Espinosa, CARAS pudo conversar con la actriz y corroborar por qué es considerada una de las mujeres más bellas del mundo.

“De cierta forma siento que fui yo la que eligió interpretarla a ella. Fue algo que quise desde hace más de tres años… Me llamó mucho la atención que una mujer tuviera tanto poder en un mundo tan oscuro y peligroso “

 

CARAS: ¿Por qué cree que fue elegida para interpretar a Griselda Blanco?

Catherine Zeta-Jones: De cierta forma siento que fui yo la que eligió interpretarla a ella. Fue algo que quise desde hace más de tres años, cuando vi Los vaqueros de la cocaína. Aunque ella no aparece en este documental, pues ya había sido asesinada cuando este fue realizado, ‘los vaqueros’ hablaban de ‘La madrina’, una mujer a la que reverenciaban y temían al mismo tiempo. Me llamó mucho la atención que una mujer tuviera tanto poder en un mundo tan oscuro y peligroso y, aparentemente, dominado por hombres. Así que cuando descubrí esta historia, sobre la cual no se había hecho nada, fui por ella. Varios proyectos surgieron en el camino, pero solo fue hasta cuando leí el guion de Lifetime que se materializó mi deseo, y ahora puedo decir que las cuatro semanas en las que rodamos esta película han sido las mejores de mi vida.

CARAS: ¿Qué sintió al interpretar a una mujer como ella?

C.Z.J.: Tener la oportunidad de caracterizar a Griselda, tal y como ella fue, meterme en su piel, escarbar en lo más profundo de su ser, y encontrarme con este personaje multifacético que es todo lo contrario a lo que yo moralmente defiendo, me recordó por qué fue que decidí ser actriz.

CARAS: Como actriz, ¿qué tan enriquecedor fue este papel?

C.Z.J.: Siempre resulta interesante interpretar la fortaleza y la debilidad al mismo tiempo. Me gusta encontrarme con la alternativa y caracterizar a alguien como Griselda, que es todo lo opuesto a lo que yo creo, a la forma en la que trato de vivir mi vida y lo que les inculco a mis hijos. Aplaudo a los escritores y realizadores de esta película por no tratar de justificar a Griselda, con el argumento de que hizo lo que hizo por sus hijos, o porque fue una víctima de la sociedad o de lo que se vivía en Medellín en esa época. Ustedes los colombianos saben mejor que nadie lo que fue esa ciudad en ese entonces, y que existieron cientos de miles de mujeres en las mismas circunstancias que Griselda pero que, sin embargo, no se convirtieron en lo que ella se convirtió. Y aunque no me identifico para nada con ella, podría decir que admiro la fortaleza de su carácter. No estoy diciendo que me guste ella. No me gusta Griselda. Lo que me gustó fue conocer todas sus capas, todas sus grietas, y ver que también era vulnerable y que en cualquier momento se podría haber desmoronado, tal y como sucede con cualquier adicto. Así que, como actriz, tuve mucho con qué jugar.

CARAS: Es muy interesante eso, pues quienes la conocen saben que usted es una mujer muy dulce, pero también fuerte y capaz de sortear las situaciones más difíciles. ¿Siempre ha sido así?

C.Z.J.: Es cierto que trato de inculcarle a mi hija y, por supuesto, de desarrollar en mí ese sentido de fuerza, ese poder para pararme y defender aquello en lo que creo. Esos son los valores que me enseñó mi mamá. Por supuesto, existen ciertas vulnerabilidades. Tengo mis inseguridades, como cualquier mujer. Soy una mamá que trabaja y eso genera alguna inseguridad. Pero cuando estoy fuerte y creo en algo, de verdad creo. Pienso que haberme criado en Gales me obligó a desarrollar cierta resiliencia para poder afrontar los golpes y seguir luchando. Por eso es que cuando me preguntan que cuál sería mi principal consejo para los actores jóvenes, siempre respondo: “Sigan adelante”. Esta no es una profesión para los débiles. Es un negocio en el que se reciben muchos golpes, y en el que estás expuesto al público en formas en las que no necesariamente estoy de acuerdo. También pasa que las personas tienen un concepto equivocado sobre ti. Pero si eres fuerte y te mantienes honesto contigo mismo, y sigues adelante, puedes ganar ciertas batallas. Así que me siento muy bendecida al contar con una familia tan compacta que me apoya. No todo el mundo tiene esta suerte.

CARAS: Dice que las grabaciones de la película fueron las mejores cuatro semanas de su vida…

C.Z.J.: Yo estaba muy obsesionada con Griselda y, ciertamente, no es la clase de persona que quieres que se te meta en la piel, ni en tu cabeza, por tantos años, como me pasó a mí. Entonces fue muy emocionante que todo se diera para poder interpretarla en esta película. Así que me lancé, y fue espectacular porque todos estábamos igual de emocionados. Eso es contagioso. Todos los días me levantaba feliz para ir a trabajar. Y tengo que aceptar que eso no siempre es así. Siento que en los últimos años había perdido el ‘mojo’ con respecto a la actuación. Me encanta ser mamá y esposa. Tengo una carrera muy linda que me respalda y en la que quiero invertir lo mejor de mí. Nunca ha sido cuestión de hacer cualquier cosa que me ofrezcan y ganarme una fortuna. Yo necesito entregar toda mi energía y disfrutar de mi trabajo al máximo. Y la verdad es que no me estaban ofreciendo nada que se acercara a hacerme sentir así. Entonces uno va perdiendo la chispa.

CARAS: ¿Qué pasó entonces?

C.Z.J.: Cuando me ofrecieron hacer esta película, recordé por qué decidí dejar mi hogar cuando tenía tan solo nueve años para irme a hacer teatro a Londres y sentir esa emoción, y sentirme en casa, y por eso es que amo lo que hago. Hace años que no sentía eso. Lo sentí ahora con La reina de la cocaína. Se sintió muy real. Es una historia realmente fascinante, que me emocionó, y ahora no quiero parar. Quiero seguir rodeándome por grandes actores que quieran estar ahí e invertir tanta energía como yo, y directores que estén dispuestos a darlo todo cuando trabajan. Es muy gratificante compartir el set con personas que se entregan en un 110 por ciento.

“Creo que Griselda Blanco se sentía como la estrella de cine de su propia película, una que se había hecho en su cabeza”

CARAS: ¿Qué fue lo más divertido de interpretar a Griselda Blanco?

C.Z.J.: Yo creo que Griselda Blanco se sentía como la estrella de cine de su propia película, una que se había hecho en su cabeza. Ella era la estrella de su película personal. Nadie le pone a un hijo Michael Corleone, a menos que esté viviendo en una película. Así funcionaba el cerebro sociopático de esta mujer. En la película no se muestra eso, pero le puso Hitler a su perro. Imagínense cómo era. ¿Han visto sus fotos de cuando estaba en la cárcel? Está siempre muy maquillada, con pestañas postizas, y las uñas larguísimas, pintadas de rojo, la boca también pintada de rojo, con blusas muy coloridas y posando como toda una diva. Así que yo sabía que ella vivía en su propia película. Ella la escribía y la protagonizaba. Así que cada día que iba a trabajar, me decía: ‘Vamos a meternos en la película de Griselda’. La forma en que ella veía las cosas, su forma de pensar, su forma de hablar y de reaccionar, todo está en la película.

CARAS: ¿Cuál es su sensación como británica en el rol de una mujer latina? ¿Siente que tiene algo de latina?

C.Z.J.: Me siento española por adopción, pues he estado muchísimas veces en España. En general me siento muy conectada con la cultura latina y con los latinos. Solo hay que verme y cómo siento, lo apasionada que soy, para darse cuenta de eso. Pero también soy una actriz, y cuando me meto en un personaje, adopto su lenguaje corporal. Es un trabajo de interpretación y lo hubiera hecho de la misma forma en el caso de interpretar a una escocesa o a una estadounidense. En el caso específico de Griselda, siento que ella podría ser de cualquier lugar. Es una mujer que vino de la nada, que fue abusada, sin ningún tipo de educación, que se convirtió en una mente maestra, llegando a la posición de ser temida por los hombres más poderosos y peligrosos del negocio de la droga. Era una mujer fascinante. La quería interpretar, no importa cuál fuera su país de origen, y quería sentirla. Para mí fue un verdadero reto pero también fue muy liberador. Me sentí muy bien. Me gustó caracterizarla porque es una mujer real, es una historia verdadera, oscura y peligrosa, y una forma distinta de mostrar a una mujer en televisión.

CARAS: Esta película podría dañar la imagen de Colombia. ¿Consideró eso antes de aceptar el papel?

C.Z.J.: No lo consideré. Lo siento. Este fue un suceso histórico. Esto realmente sucedió. Esto en particular sucedió en Colombia, pero pudo haber sido en cualquier lugar, porque en todas partes hay corrupción. No estoy culpando a nadie ni mucho menos a Colombia. Ni siquiera estoy culpando a los narcotraficantes porque sé que en este negocio no es fácil diferenciar los buenos de los malos. Es un mundo muy complejo porque todo está muy mezclado. Así que siento que es desafortunado que solo algunos países sean etiquetados. Hay muchos países involucrados en esta historia y en la vida de esta mujer fascinante. El mundo de las drogas es un mundo oscuro, terrible. Pasan los años y veo que nada cambia. Nada mejora. Estoy segura de que se va a lograr primero la paz en el Medio Oriente que terminar con el negocio de la droga en el mundo.

CARAS: ¿Cuál cree que es la mayor diferencia entre Griselda y un narcotraficante hombre como, por ejemplo, Pablo Escobar?

C.Z.J.: Lo que yo pienso es que Griselda no se convirtió en una asesina en serie por haber nacido en Medellín en esa época. Muchos piensan que las mujeres no somos violentas, pero sí lo somos. A diferencia de Escobar, Griselda no tenía esta imagen que él pretendía de Robin Hood porque era codiciosa. Cuanto más tenía, más quería. Ella nunca fue idolatrada. Era temida. También estoy segura de que tenía un sentido del humor muy retorcido.

CARAS: ¿Qué opinó su esposo de este papel?

C.Z.J.: Michael nunca me da consejos, ni yo a él. Pero justo antes de tomar mi vuelo a Vancouver (Canadá) me dijo: ‘Querida, recuerda que no tienes que hacer nada. Tú inspiras más miedo cuando no haces nada’. Y yo le respondí: ‘¿Es en serio? ¡Luego de 19 años juntos, 17 años de matrimonio, es bueno saber que te asustas cuando no hago nada!’. Pero bueno, lo importante es que recibí muy bien su recomendación porque cada vez que estaba en una escena, luego de 17 horas de trabajo, a veces sintiéndome muy cansada, mi primera reacción era hacer algo para que las cosas salieran mejores, pero entonces me acordaba de que doy más miedo cuando no hago nada, así que no hacía nada. Ese ha sido el único y fantástico consejo que mi esposo me ha dado.

 

Fotos Cortesía Canal Lifetime, AFP

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