Personajes

Blanca Alcalá Ruiz, construyendo puentes de amistad

Han pasado un poco más de siete meses desde que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto le encargó a Blanca Alcalá Ruiz la misión de convertirse en la nueva embajadora de México en Colombia. Este nuevo reto se suma a una lista de logros que han quedado escritos en la destacada hoja de vida de funcionaria, una mujer de fortaleza admirable y que representa un gran referente de empoderamiento femenino.

Antes de llegar a nuestro país, la embajadora ocupó importantes cargos en México. Entre otros, fue senadora de la República, integró comisiones como la de Hacienda y de Desarrollo Social, fue la primera mujer presidenta municipal de la ciudad de Puebla y se desempeñó como secretaria de finanzas del gobierno del estado de Puebla.
Blanca está casada desde hace 33 años con el arquitecto Eduardo Romero, con quien tiene dos hijos, Karina y Rodrigo. Además, comenta con alegría que hace poco su hija la convirtió en abuela de una hermosa niña.

Ha sido su historia de vida, precisamente, la que la ha conducido a encontrar su misión en el servicio público. Blanca es la segunda de una familia de cinco hijos, y relata que cuando era muy pequeña, su madre quedó viuda, y eso “nos hizo doblar esfuerzos para salir adelante”, dice.

Empeñada en estudiar Relaciones Internacionales, en una época en la que la prioridad era que los hombres se educaran y no las mujeres, la hoy embajadora estuvo becada toda su carrera profesional en la Universidad de las Américas, en Puebla, su ciudad de origen. Luego, cursó una maestría en Administración pública y hoy es candidata a doctora en dicha especialidad. “Al ser una estudiante becada, más allá del rigor que implicaba la escuela, quizás lo que más me marcó de esa época fueron mis trayectos, porque yo me tenía que desplazar en el transporte público y en el camino platicaba con las señoras que se trasladaban, con los campesinos, y me di cuenta de que si mi realidad era difícil, la de ellos era peor. Todo eso me fue llenando mucho más de este deseo por participar en esferas en donde se tomaran decisiones que permitieran mejorar la condición de vida de la gente. Así es como llegué a la política, por vocación y por formación. Creo que, así como cuando la gente se enferma y quiere ir al mejor doctor, la sociedad necesita a los mejores tomadores de decisiones de los asuntos públicos, y eso implica rigor en la formación, conciencia de lo que está sucediendo y sensibilidad”, afirma Blanca.

“Desde lejos observamos con satisfacción que hayan logrado hacer la firma de los acuerdos de paz”

Su designación como embajadora es su primera experiencia viviendo permanentemente fuera de México, pues venía de laborar en el poder legislativo y de ejercer la diplomacia parlamentaria. Sin embargo, recibió esta noticia con gran entusiasmo, ya que desde hace alrededor de una década Blanca ha tenido un acercamiento a Colombia desde distintos ámbitos.

Por un lado, varios talleres de formación la condujeron a nuestro país y le permitieron conocer las ciudades principales, donde se sorprendió, de paso, con la empatía que existía entre los dos países. Así mismo, “a través de otras responsabilidades como parlamentaria, pude conocer de cerca el esfuerzo que venía haciendo el país por combatir algunos de los problemas que tiene y que en algunas ocasiones son similares a los de México, sobre todo en materia del combate al narcotráfico. Pero también conocí los temas afortunados de política social, de cultura”. Luego, especialmente mientras se desempeñaba como presidenta del Parlamento Latinoamericano estuvo todavía más cerca de Colombia, y por eso, cuando el presidente Peña Nieto le hizo esta invitación, “me resultó de suma importancia. Primero, porque desde lejos observamos con asombro y con satisfacción que hayan logrado hacer la firma de los acuerdos de paz. Segundo, por lo que México, con Colombia, con Chile y con Perú, han logrado ir desarrollando el ejercicio más innovador de los tiempos recientes en materia de integración económica, la Alianza del Pacífico”.

El año de la unión

Otro elemento que ha hecho todavía más relevante la llegada de Blanca Alcalá Ruiz al país es la celebración del año Colombia-México, y la embajada tiene una agenda de más de 100 actividades a través de las cuales las dos naciones unirán, aún más, sus históricos lazos de amistad. Algunas de ellas ya se han llevado a cabo, pero aún hay muchos eventos por delante.

La embajadora destaca que el intercambio de buenas prácticas entre los países se está llevando a cabo no solamente a través de los gobiernos nacionales, sino de los locales. También menciona que harán énfasis en la cooperación educativa, y cuenta que cada mes se están realizando foros con las universidades. Próximamente se llevará a cabo uno sobre liderazgo, innovación y género, otro sobre construcción del espacio público y otro relacionado con la economía naranja. “En el eje empresarial, tendremos presencia por un mes en algunos de los almacenes más prestigiosos, donde comercializaremos artículos mexicanos, como artesanías y alimentos”, revela Blanca.
El ámbito cultural, por su parte, contará con un gran número de actividades. Entre otras, la serenata a Colombia, para cual la orquesta sinfónica, el mariachi y el coro de la Secretaría de Defensa Nacional de México ofrecerán tres conciertos en Colombia. También se realizará la presentación y un taller de música clásica, y hacia septiembre se llevará a cabo el concierto de la paz, un ensamble de orquestas juveniles de Colombia y México.

Con orgullo, Blanca Alcalá cuenta que, el año pasado se logró que 440.000 colombianos visitaran México, y espera que este año la cifra récord sea de 500.000

La literatura mexicana también tendrá presencia en las diferentes ferias del libro de nuestro país y la embajadora comenta que estarán publicando siete libros muy importantes este año. La danza, por su parte, también jugará un papel primordial, y la Compañía Nacional de Danza de México se presentará en Bogotá y en Cali. Igualmente, se celebrarán varias exposiciones de arte. La colección Femsa, por ejemplo, que trae obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y Remedios Varo, entre otros, llegará a Bogotá y Medellín.

Otra actividad relacionada con arte consiste en una obra de Xico, el perro que en la mitología mexicana es el que cuida a los niños. Por un lado, se realizará un concurso entre los niños de Colombia para que cuenten sus historias sobre este personaje y, por el otro, se donará una figura de Xico intervenida por un artista colombiano a una plaza pública de Medellín.

Por supuesto, también se realizarán jornadas culinarias e interesantes fusiones de sabores autóctonos de los dos países, y el cine mexicano, que vive una nueva era de oro, hará presencia con sus muestras clásicas y modernas en las distintas salas del país.

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