Personajes

Carlo Vives, “Mis canciones son hijas del Vallenato”

Como una esencia inevitable y permanente, el vallenato ha sido para Carlos Vives la fuente de un repertorio musical que se ha forjado durante más de tres décadas, y que le ha dado la vuelta al mundo, llenando los oídos con la magia de los acordeones, las historias, el romance y el baile que se enreda entre las notas que canta.
Su amor y respeto por el folclor han sido impulsores de su apoyo al vallenato y a su tierra Caribe. Por eso, en la versión 51 del Festival de la Leyenda Vallenata, que se celebrará del 26 al 30 de abril en Valledupar, Carlos Vives recibirá un merecido homenaje. Además, participará con varios conciertos y liderará diferentes actividades que hacen parte del programa.  CARAS habló con él sobre su expectativa ante este reconocimiento.

CARAS: ¿Cuáles son los primeros recuerdos que guarda del Festival de la Leyenda Vallenata?
Carlos Vives: Escuchar de Alejo Durán, el primer rey vallenato. Después, recuerdo el año en que perdió Luis Enrique Martínez. Todo el mundo quería que ganara él y no fue favorecido, pero regresó al año siguiente y fue coronado. Después me acuerdo cuando empecé a formar parte del Festival. Tuve la suerte de que la compañía Audiovisuales tuviera un acuerdo con Telecaribe para hacer la transmisión del evento, y mi profesor de cine era uno de los directores de ese canal, entonces me dieron la producción de un programa para ir a filmar para Telecaribe. Ese año fue rey vallenato Omar Geles. Desde ahí ya no recuerdo haberme despegado de seguirlo, de disfrutarlo, de ir a trabajar.

CARAS: ¿Qué anécdotas tiene de la primera vez que cantó en ese escenario?
C.V.: Sentí una emoción muy grande porque había una canción que había escrito, Volver al valle, y quería cantarla porque era lo que yo le quería decir al vallenato, lo que le quería decir a la gente de Valledupar y de la Guajira y del Magdalena, a todas las corrientes vallenatas. También la escribí recordando mi vivencia en esa ciudad durante las grabaciones de Escalona.

“El vallenato es un sentimiento, es una fortaleza para un músico, pero también es un camino para reinventar”

CARAS: Años después, ¿qué sintió con la noticia de que recibirá un homenaje en la versión 51 del festival?
C.V: Una gran felicidad, porque es una oportunidad que me brinda la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata de trabajar para ellos, para la ciudad. Al fin y al cabo, creo que los últimos 27 años he trabajado por esa marca, y no sé si llamarle homenaje, pero sí es un reconocimiento a que formo parte de esa familia, que lo he hecho con mucho orgullo, que me he llevado esa marca por todas partes del mundo, que nunca he negado el origen de lo que hago cuando cantamos vallenatos clásicos o cuando cantamos nuestras canciones, que son hijas del vallenato.

CARAS: La canción que escribió con Carlos Huertas Jr., El sombrero de Alejo, terminó siendo el himno del festival…
C.V.: Uno de los juglares favoritos de mi casa se llamó Carlos Huertas, y desde hace muchos años tengo la suerte de trabajar con su hijo, con quien escribimos esta canción para mi nuevo álbum, pero sin que hayamos recibido la invitación de la Fundación. Es una canción que tenía ese mensaje: se están perdiendo los espacios para el vallenato, el folclor está en peligro porque están en peligro el campo, la naturaleza, el campesino pero, al mismo tiempo, que el vallenato debería sentirse muy orgulloso porque le ha dado la vuelta al mundo, porque nos hemos reinventado, y ha sido el sentimiento vallenato el que se ha ganado el cariño de un público internacional, además del colombiano, y que teníamos que celebrarlo con alegría. Quiero convertir mi homenaje en el homenaje a toda una cultura.

CARAS: Para interpretar la canción reunieron grandes artistas como Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Peter Manjarrés, Silvestre Dangond, Pipe Peláez, Iván Villazón y Jorge Celedón. ¿Qué tan fácil fue esa convocatoria?
C.V.: Fue muy fácil y ojalá hubiéramos podido reunir a todos los que realmente son, pero una canción no alcanza. Para los artistas que bebemos de la fuente vallenata, el festival es una institución respetada, querida y una fuente de trabajo, y todos queremos consentir a la Fundación y al festival, y eso lo hemos capitalizado invitándolos a participar con esta canción. Todos tuvieron plena disposición y lo hicieron con mucha alegría. Para mí fue importante, porque sé que ellos, al involucrarse en una composición como esta, pudieron comprender un poquito más lo que he querido ser.

En el marco del festival, el samario presentará una puesta en escena junto a otros actores, llamada
‘La iliada vallenata’’, que servirá para ilustrar la historia del género

CARAS: Durante el festival ofrecerá un concierto para niños. Esa relación cercana con ellos ha sido constante en su carrera…
C.V.: Tengo muchas historias de encuentros con niños, y todas han sido victoriosas. Tal vez porque no pierdo ese niño que todos somos y que no debemos perder, he estado muy conectado con ellos. He unido nuestro proyecto de Pombo musical con Carlos Vives y la Provincia, un repertorio de lo que musicalizamos para dos álbumes de Pombo y, por supuesto, muchos de mis temas que se quedaron en los niños y he diseñado un show que se llama ‘Vives solo para niños’. Cuando uno está dentro de la familia de la música vallenata, descubre que hay muchos niños acordeonistas, guacharaqueros, cajeros, músicos, pianistas, bajistas, guitarristas. Hemos diseñado este show en el que Rafael Pombo será personalizado por Henry Villalba, un actor que viene trabajando con nosotros desde hace más de 10 años, y es la manera como el poeta le rinde culto a la música vallenata y tiene muchas sorpresas.

CARAS: ¿Cuál es su consejo para los jóvenes que sueñan con abrirse un camino en un ritmo como el vallenato?
C.V.: En principio no lo llamaría vallenato sino un camino en la música. Para aquellos niños, el vallenato es una muy buena fuente de donde beber, lo importante es que sean libres en el manejo del sentimiento. El vallenato es un sentimiento, es una fortaleza para un músico, pero también es un camino para reinventar, para colocar nuestra identidad con la música del mundo. Es un folclor que permite a la industria hacer música de contenido, con raíz, con sentimiento, pero el joven debe dejar volar su imaginación, sus influencias, sus sueños.

Por: Adelaida Gnecco

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