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Carolina Cuervo, “El teatro te hace sentir que todo es posible”

Para muchos colombianos es la inolvidable ‘Canela’, pero la verdad es que cuesta olvidar alguna interpretación de Carolina Cuervo. Como actriz ha tenido la oportunidad de desplegar todo su talento destacándose con fuerza en el teatro en obras como Monólogos de la vagina, Entretelones, Tratado de culinaria para mujeres tristes y pronto también se sumará a Los vecinos de arriba, la producción más reciente del Teatro Nacional, que estará en temporada hasta agosto. En 2009 publicó su primer libro de cuentos Nueve formas de morir, y el año pasado creó la serie web Mujeres de tiempo completo. Es mamá de Inka y es una mujer que desborda creatividad y un sentido agudo para recrear con humor temas que a todos nos tocan. De todas estas facetas habló con CARAS.

CARAS: Usted actúa desde los cinco años. ¿En qué momento supo que esto era lo quería hacer toda la vida?
Carolina Cuervo: Es una buena pregunta porque no sé. Antes era más un juego, aunque todo debería ser un juego en la vida y uno no entendió esa parte, pero tal vez fue cuando se acabó Oki-Doki. Yo tenía 17 años y supe que ese era un camino que me iba a hacer falta. Esta serie fue una rutina intensa durante cinco años, y un día pensé en lo que iba a hacer el siguiente sábado, y no era grabar. Entendí que actuar era algo que me apasionaba profundamente, y decidí seguir haciéndolo. Cada vez que paro, ‘me voy enloqueciendo’, como dice una prima mía. Actuar es casi como un impulso, una necesidad, y cada vez más me doy cuenta de lo importante que es para mantener mi estado mental más o menos sano.

CARAS: ¿Cómo fue combinar la actuación con la literatura?
C.C.: Fue por accidente. Cuando estaba terminando el colegio, me propusieron un papel en La sombra del arcoiris y lo acepté. En ese momento desistí de irme a estudiar al exterior, así que en una de esas reuniones para buscar carreras asistí a la Universidad de los Andes. Estaba entre música, artes plásticas y literatura, por descarte escogí la última. Me matriculé con la intención de hacer un semestre, y si no me gustaba, me salía. Pero tengo un problema y es que me gusta terminar lo que empiezo, es una especie de reto que me autoimpongo, aunque hoy he aprendido que si no estoy contenta en un lugar, lo mejor es irme. Me exigía mucho y aprendí a querer más los libros. En mi casa, mis padres eran lectores pero nunca me lo inculcaron 100%. Lo disfruté sin saber que eso me iba a dar las bases para muchas cosas que hago ahora.

CARAS: ¿Estudiar literatura ayudó a profundizar el interés por la escritura?
C.C.: No tanto como esperaba. Cuando yo estudié, se enfocaban más en la teoría y la crítica, pero desde luego que me dio muchas herramientas. El interés realmente siempre estuvo, desde pequeña escribía. Hace poco Verónica Orozco, mi mejor amiga, me dijo que recuerda esa disciplina férrea que tenía para escribir todas las noches. Cuando tenía 19 o 20 años, me animé a mandar algo de lo que había hecho a un concurso de escritura en Argentina y me lo gané, fue indudablemente un estímulo. Cuando terminé la carrera, ingresé al taller de escritores de la Universidad Central y eso disparó mi capacidad creativa. De hecho, de ahí viene mi primer libro Nueve maneras de morir.

“Actuar es casi como un impulso, una necesidad, y cada vez más me doy cuenta de lo importante que es para mantener mi estado mental”

CARAS: Su aprendizaje fue empírico hasta que viajó a Los Ángeles a estudiar actuación…  
C.C.: Después de trabajar en la adaptación de El amor en los tiempos del cólera, sentí que tenía que salir de Colombia para probar otra manera de entender lo que significa ser actor. Además, estaba muy agobiada por la situación del país. Decidí seguir el consejo de una amiga y me fui a Los Ángeles porque mi hermana vive allá y porque es la meca de la industria. Me fui con el sueño americano, busqué un montón de escuelas top y me di cuenta de que eran unos cretinos. Llegué a esta escuela con Arthur Mendoza y él me cambió la vida. Me ayudó a entender que debo creer en mi manera de ver el mundo. Me fui una y volví otra.

CARAS: Ha hecho cine, teatro y televisión. ¿Cómo es la relación con cada formato?
C.C.: Uno siempre piensa en renunciar a todos. Las jornadas son largas e intensas, pero después piensa: se acaba la televisión y se acaba un buen pago. En mi caso, no es solo por el cheque: crecí en la televisión y tiene su magia, te enseña a resolver rápido. El teatro es todo, lo que más me gusta hacer. El escenario es un universo de demasiadas cosas que son posibles. Desde el montaje, pasas por procesos muy fuertes y decantadores. Cuando estrenas, cada noche es diferente y mágica. Uno prueba una vez y no quiere dejar de hacerlo. El cine es lo que menos he recorrido, pero me resulta poético. Si tuviera que escoger uno, me quedo con el teatro. Hace dos años no lo podía decir, pero hoy sé que me hace sentir más plena.

CARAS: Se estrenó como emprendedora con una plataforma de contenidos digitales únicos. ¿Cómo le ha ido con Boonet?
C.C.: Empezamos hace cinco años y ha pasado de todo en este tiempo. Ser emprendedora significa levantarse todos los días en pro de ese proyecto, entendiendo que además si es innovador y diferente, va a ser más difícil que te cojan la caña. Vio la luz en febrero y la respuesta ha sido súper bonita, teníamos mucho miedo de cómo surtir los contenidos, nunca nos parecían suficientes. Entendimos que nuestra filosofía se basa en crear y distribuir contenidos diferentes, por ahora les podemos ofrecer uno al mes, que tiene mi filtro y sé que es bueno. La idea es que la gente empiece a identificar a Boonet como una plataforma donde encuentra contenidos muy colombianos, parte de nuestra misión es rescatar el patrimonio fílmico nacional, con la intención de que se amplíen a ser contenidos más latinoamericanos. Ofrecemos inteligencia colectiva, espíritu colaborativo y un espacio para la experimentación que ayuda a robustecer una industria independiente.

CARAS: ¿Qué nuevos proyectos vienen?
C.C.: Sigo enfocada en Boonet. En agosto lanzamos Fortuna Lake, una película que hicimos con Proyectil y Boonet a través de Crowdfunding. Ya logramos distribución nacional. Estaremos en el Festival Internacional de Series Web (Fis-Med) de la Universidad Eafit. Viene la segunda  temporada de Mujeres de tiempo completo. Y espero sacar mi novela adelante, en la que llevo trabajando desde mi maestría y dejé entre un cajón. Espero también publicar otro libro de cuentos, pero todo depende de Inka.

Carolina producirá entre este año y el próximo, con ‘Boonet’, una especie de documental en el que reunirá al elenco original de la serie ‘Oki-Doki’

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