Viajes

Berlín, la historia viva

Muchos llaman a la capital de Alemania la ‘Ciudad Fénix’, pues surgió de las cenizas luego de la Segunda Guerra Mundial, y lo hizo resguardando algo de pasado y añadiendo modernidad y vanguardia. Aquí cinco lugares para visitar:

Kurfürstendamm

Esta calle, llamada coloquialmente como Ku´Damm, es una de las más visitadas y con más vida de Berlín. Originalmente fue la cuna del movimiento bohemio de la ciudad, y allí se fundaron los primeros cafés, teatros y cabarets de la capital alemana. Su esplendor llegó a su fin durante la guerra, pero se reactivó una vez la ciudad se dividió entre occidente y oriente, pues este se convirtió en el centro del floreciente comercio que caracterizaba a Berlín occidental. Desde entonces es considerado uno de los puntos estratégicos para quienes desean irse de compras, ya que allí se encuentran las tiendas de lujo más reconocidas y algunos centros comerciales, como KaDeWe, que albergan las tiendas de importantes casas de moda del mundo. Muy cerca de allí también se encuentra la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, destrozada durante los ataques de la guerra y cuyos restos fueron conservados como un monumento para no olvidar la tragedia de la violencia.

Puerta de Brandemburgo

Uno de los grandes iconos de Berlín. Ubicada en la actualidad en el centro de la ciudad, en un extremo de la Plaza de París, la Puerta de Brandemburgo fue construida originalmente a finales del siglo XVIII, durante el reinado de Federico Guillermo II de Prusia y, a diferencia del Arco del Triunfo de París, esta puerta simbolizó en su momento la majestuosa entrada a la ciudad, imitando a la de la Acrópolis de Atenas. La construcción, obra del arquitecto Carl Gotthard Langhans, tiene 26 metros de alto y casi 70 de ancho. En la parte superior sobresale una escultura que rinde honor a la grandeza y al triunfo de Alemania. Como muchos otros lugares históricos de la capital teutona, la puerta sufrió graves daños en su infraestructura durante la Segunda Guerra Mundial y, durante los años en los que la ciudad estuvo dividida, se convirtió en tierra de nadie y fue poco frecuentada, pues el ya desaparecido muro de Berlín se levantaba justo en su parte posterior. Sin embargo, durante ese tiempo la construcción fue reparada y más tarde, en 1991, año de la reunificación de Alemania, fue reconstruida del todo y su inauguración se dio en 2002, en medio de grandes celebraciones.

Monumento al Holocausto

A pocos pasos de la Puerta de Brandemburgo se encuentra este importante monumento, también conocido como el Monumento a los judíos de Europa asesinados, con el cual se pretende rendir un homenaje a la memoria de las víctimas fatales de la Segunda Guerra Mundial. Diseñado y construido por el arquitecto judío Peter Eisenman, fue inaugurado en 2005. Esta obra, aunque no presenta material gráfico, es verdaderamente impactante para quienes lo visitan. Con 2.711 bloques de concreto de diferentes alturas, el arquitecto diseñó una especie de laberinto sobre la plaza donde se encuentra el monumento y las personas eligen por dónde ingresar hacia su interior. Una vez allí, la sensación de estar alejado, perdido y en la oscuridad genera una fuerte reflexión sobre la tragedia que vivieron los judíos perseguidos y exterminados bajo las órdenes de Hitler. Quienes lo deseen, pueden ingresar hasta el centro de información, donde es posible conocer a fondo todo lo que derivó en esta terrible tragedia, adentrarse en las historias de algunas de las familias de judíos que la vivieron y visitar la sala donde están escritos los nombres de todas las víctimas del holocausto hasta ahora confirmadas.

Muro de Berlín

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Berlín quedó dividida en cuatro partes, la soviética, la estadounidense, la francesa y la inglesa. Más adelante, por problemas entre los aliados y los soviéticos, la ciudad se dividió en dos, la República Federal Alemana, u occidental, y la República Democrática Alemana, conocida como la oriental y manejada por los soviéticos. Sin embargo, debido a que las personas preferían vivir en el sector occidental, los soviéticos decidieron construir un muro en 1961 que les impidiera pasar de un lado al otro. El muro mantuvo a la ciudad dividida por 28 años, hasta 1991, cuando fue demolido y se dio la unificación. Para ver los vestigios de esta construcción, uno de los mejores puntos es el East Side Gallery, donde existen todavía 1,3 kilómetros de muro en pie. También vale la pena visitar el Checkpoint Charlie, una reconstrucción de una de las fronteras más famosas de la guerra fría para cruzar de la Berlín oriental a la occidental, o viceversa.

Potsdamer Platz

Esta plaza pública es una de las más importantes de la ciudad, y actualmente es considerada el centro de la Berlín moderna, ya que es un foco comercial y cultural relevante. Como dato curioso, fue allí donde se instaló el primer semáforo de Europa y fue famosa durante los años 20 y 30 por su oferta gastronómica. Sin embargo, también sufrió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y gran parte de los edificios debieron ser reconstruidos, lo que dio pie para el nacimiento de modernas y arriesgadas construcciones. Ahí se celebra el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), y dentro de los imponentes edificios que se pueden apreciar allí se encuentran el Sony Center y la Torre Kollhoff, que ofrece una de las mejores vistas de Berlín, ya que cuenta con 25 plantas y más de 100 metros de altura.

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