Realeza

Los duques de Sussex, la luna de miel continúa

El príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, realizaron su primera visita oficial al condado que da nombre a su título nobiliario en Inglaterra. Allí compartieron con las personas y se mostraron más enamorados que nunca

Desde que anunciaron su amor al mundo, el príncipe Harry y Meghan Markle no han temido romper el protocolo para demostrar el inmenso cariño que se tienen. Es por eso que la pareja se ha ganado el corazón del mundo entero, que desde hace meses suspira por su historia de amor y sigue paso a paso sus apariciones en público, en las que, sin tapujos, se toman de las manos y se lanzan miradas de total enamoramiento mientras comparten con las personas que se les acercan.

Esta vez, la pareja del momento visitó el condado de Sussex, al sur de Inglaterra, del cual se deriva el título que la reina Isabel II les concedió el día de su boda, el pasado 19 de mayo. La esperada visita comenzó en la ciudad de Chichester, a donde llegaron en helicóptero y donde se reunió una multitud para recibirlos.

Fueron recibidos por una multitud en la ciudad de Chichester, y ellos, como es costumbre, se mostraron muy cálidos y cercanos con todos los asistentes

Las primeras imágenes de los duques en este evento le dieron la vuelta al mundo y, como ya es costumbre, Meghan causó una gran impresión por su elección de vestuario. Esta vez, la actriz estadounidense lució radiante con una falda verde oscura de cuero firmada por Hugo Boss, que combinó con una blusa de seda del mismo color de la marca & Other Stories. También vistió un abrigo de cashemire color crema de Giorgio Armani, zapatos nude de Stuart Weitzman y cartera de Gabriela Hearst.

Aunque muchos han alabado el estilo que llevó en esta ocasión, otros han criticado que la blusa que tenía puesta se veía un poco arrugada, lo que, según dicen, rompe con el protocolo real. Sin embargo, como siempre, Meghan se vio feliz, sonriente, y especialmente cálida con el público presente.

Ella y su esposo se detuvieron para saludar de mano a algunas de las personas que se encontraban en la ciudad. Meghan recibió por parte de un grupo de estudiantes de la escuela Westbourne House School una guía de la A a la Z sobre el condado de Sussex, y un ramo de flores que una niña recogió del jardín de su casa, mientras Harry bromeaba con algunos jóvenes que se saltaron un examen de latín para ir a verlos.

Más adelante, los esposos tuvieron el privilegio de conocer y revisar una copia del manuscrito de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, lo que los dejó fascinados. Luego partieron hacia la costa de Sussex, en donde visitaron Survivors Network, una organización de caridad que apoya a sobrevivientes de violencia sexual y abuso en el condado.

En la ciudad de Bognor Regis, los duques inauguraron el Parque de ingeniería y tecnología digital de la Universidad de Chichester, que les permitirá a los jóvenes tener experiencias prácticas en estas materias.

La última parada del día fue en el JOFF Youth Centre, un centro comunitario para jóvenes, que ofrece salas de relajación y de música, entre otras. Allí, Meghan y Harry conversaron con algunos asistentes sobre salud mental, uno de los temas de los cuales el príncipe es abanderado.

Esta visita oficial dejó varias postales para el recuerdo. Entre otras, imágenes de Harry y Meghan acariciando a varios perros que llegaron con sus amos a saludar a los duques, y una foto de Meghan recibiendo con una carcajada un retrato de uno de los dos perros que tiene con su esposo y que fue dibujado por el artista Henry James Garret.

La nueva vida de Meghan

Hace algunas semanas, la duquesa de Sussex realizó por primera vez su primer acto oficial en solitario, cuando asistió sin acompañante a la exposición Oceanía en la Royal Academy of Arts de Londres. Aunque rompió el protocolo al cerrar ella misma la puerta del vehículo que la llevó hasta el evento, Meghan impactó a todos con un vestido negro de Givenchy, y dio muestras de que cada vez está más adaptada a la vida dentro de la realeza británica. Esto, a pesar de los escándalos que han desatado las declaraciones de su padre, Thomas Markle, y su media hermana, Samantha Markle, quienes parecen querer aprovechar la exposición de la duquesa para generar controversia y tratar de manchar el nombre de Meghan, quien definitivamente cuenta con el respaldo del pueblo británico.

El próximo 16 de octubre, la pareja real partirá en su primera gira internacional por Australia, Nueva Zelanda, Fiji y Tonga

Es tanta la fascinación por ella, que desde que llegó al altar con el príncipe Harry comenzaron las especulaciones sobre un posible embarazo, pues los fanáticos de la realeza no ven la hora de que la pareja tenga su primer hijo.

De hecho, hace muy poco se desataron los rumores de que Meghan podría estar embarazada, ya que sus seguidores se dieron cuenta de que la duquesa llevaba varias semanas sin pintarse el pelo (lo que no es recomendable para las embarazadas) y, además, durante una gala para conmemorar el fin de la Primera Guerra Mundial, Meghan lució un vestido azul ciruelo con algunos volantes en la parte de adelante, lo que la hacía ver con una pequeña panza que podría ser de embarazo.

Sin embargo, es muy poco probable que la duquesa esté embarazada, ya que ella y su esposo se embarcarán el próximo 16 de octubre en su primera gira internacional por Australia, Nueva Zelanda, Islas Fiji y Tonga y, como es bien sabido, algunos de estos países se han visto afectados por el virus del zika, altamente peligroso para las mujeres en embarazo. Además, la recomendación de los médicos es que las mujeres se abstengan de comenzar la búsqueda de un bebé hasta seis meses después de haber visitado alguno de estos países.

Es por eso que lo más probable es que haya que esperar hasta el 2019 para que la pareja real sorprenda al mundo con la noticia del embarazo de su primogénito.

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