Gastronomía

Zotea Experiencia Culinaria, De Coquí para el mundo

Este pequeño corregimiento del Chocó cuenta con una larga y deliciosa tradición culinaria a la que dos fundaciones, trabajando con la comunidad, le apuestan a través de un novedoso proyecto

Hay que mirar el mapa más de una vez para ubicar a Coquí. No basta con buscar entre las poblaciones de Chocó. Hay que ir más allá, y una vez se encuentra a Nuquí, bajar la mirada un poco más. Ahí se encontrará un puntico que marca a este corregimiento de 120 personas que, a pesar de su tamaño, tiene mucho para contar y, sobre todo, para ofrecer.

En la región y sus alrededores, Coquí es famoso desde hace varios años por la calidad y buena sazón que sus cocineras les imprimen a sus platos tradicionales. No se trata de personas estudiadas ni instruidas en academias de cocina, sino de las mismas mujeres de la comunidad, que han recibido las recetas de sus madres y abuelas, y que con lo que les da la tierra y el mar, preparan platos que sorprenden a los más exigentes paladares.

Estas preparaciones son legendarias, y han llamado la atención de turistas desde hace años, al punto que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo patrocina el festival de Gastronomía Siembra Negro, donde cada año las mujeres de Coquí presentan sus mejores platos. Este año, llegaron al festival más de 700 personas.

Esa buena sazón, y un interés genuino por proteger y estimular estas tradiciones, llevaron a las fundaciones Funleo y Chocó Emprende a unirse para crear Zotea Experiencia Culinaria, “un centro integral de gastronomía que busca reunir los saberes alrededor de la culinaria y de la cocina local. Queremos que sea un lugar de intercambio de conocimientos, donde se pueda ver la gastronomía desde el punto de vista holístico. Buscamos, además, generar oportunidades para una región que es absolutamente diversa en cuanto a cultura, naturaleza y patrimonio”, explica Laura Hernández Espinosa, directora de Funleo, fundación creada por su madre, la famosa chef Leonor Espinosa, quien desde hace varios años acompaña a las mujeres de la comunidad para darles más herramientas a la hora de cocinar.

Junto a Marina y Laura, el empresario Woods Staton y la chef Leonor Espinosa también han apoyado desde el principio a Zotea. Ambos visitan con frecuencia Coquí y están en contacto con la comunidad

Otra de las gestoras del proyecto es Marina Mackinlay, directora de la Fundación Chocó Emprende: “Para mí, Zotea en este momento es un sueño hecho realidad, es el animarse a creer que se puede, y que el trabajo conjunto logra concretar sueños”, afirma.

El tercer eslabón de este proyecto, que tanto Laura como Marina señalan como el fundamental, es la gente de Coquí. “Desde un principio hemos trabajado de la mano con la comunidad, nuestra base desde el principio fue ser socios en tres partes, con una especie de acuerdo en el que cada uno aporta algo”, explica Marina. “Chocó  Emprende aporta la visión gerencial, Funleo la visión de gastronomía y la comunidad puso la tierra y la mano de obra. Además, está constantemente empujando el proyecto. Por ejemplo, el hecho de escoger una zotea como símbolo y nombre del proyecto, eso fue una idea de la comunidad, de tener ahí algo que los representara. Ellos son pescadores y agricultores, así que la zotea reúne lo mejor de esos dos mundos, es lo que usan para pescar y cuando ya no sirve ahí, lo adaptan para la agricultura, para poder comer lo que producen sus huertas”.

Laura también destaca la importancia de la comunidad en todo el proceso: “No estás generando desarrollo cuando no estás generando capacidades. Entonces para las dos fundaciones lo más importante ha sido generar esas capacidades, para que los habitantes de Coquí se apropien de su gestión y que sean ellos mismos quienes lideren este proyecto, ojala más pronto que tarde”.

Una minuciosa cocción

En Zotea se reúnen varias experiencias, todas centradas en la gastronomía y los saberes culinarios de las mujeres coquiseñas. Por un lado, hay un espacio que va a operar como restaurante, con capacidad entre 30 y 40 personas sentadas al tiempo. Cuenta también con una zona para producir arroz y aceite de coco, tiene un invernadero que además de servir de banco de semillas y muestrario de la biodiversidad de la región, abastecerá el restaurante “y ojalá a la comunidad cuando ya esté en operación al ciento por ciento”, acota Laura.

Si bien aún faltan algunos detalles antes de que Zotea pueda abrir sus puertas al público, que se espera pase antes de fin de año, es de resaltar lo que ya se ha logrado. Y es que construir en medio de una de las zonas con mayor pluviosidad del mundo no es tarea fácil. A esas dificultades climáticas, que no permitían trabajar algunos días, hay que sumarle que en la región no hay mayor conectividad, todo debe llegar por el mar, no hay mucha infraestructura y todo esto aumenta los costos. Fue un proceso de más o menos 15 meses, algo que muchos ven como rápido, teniendo en cuenta estas particularidades.

Con este proyecto también se espera generar un mayor turismo hacia Coquí y sus alrededores. La región es un destino muy apreciado para los ecoturistas, sobre todo en temporada de avistamiento de ballenas. La idea es potenciarlo, pero sin volverlo algo de gran escala, pues todos son conscientes de que las mismas características de la región son el primer filtro. Se busca que sea un turismo sostenible, no masivo: “Pero no se trata solo de Coquí, esa es la excusa para atraer más gente a la región. Lo que queremos es impulsar la llegada de turistas pero a través de un turismo sostenible, responsable, comprometido”, comenta Marina.

Laura Hernández sintetiza el sentir de las dos organizaciones: “Zotea es el sueño de Coquí de mostrarse al mundo. Vamos a tener planes para que las personas no solo disfruten de un buen almuerzo o del invernadero, sino que van a poder hacer un paseo por el manglar, visitar el museo de saberes, conocer todo lo que tiene la región. Así Zotea se convertirá en un jalonador”, concluye.

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