Personajes

Mariana Velásquez: arte, moda y sazón sobre la mesa

Esta reconocida food stylist, que trabajó en el libro American Grown, de Michelle Obama, comparte con CARAS su trayectoria y algunas propuestas de estilo, pensando en la época navideña que ya llega

“Me encanta la cocina desde todas las perspectivas”, asegura Mariana Velásquez desde Estados Unidos, donde reside hace casi veinte años. “Mi familia ha sido muy apasionada por la buena mesa, por compartir alrededor de ese eje que nos une. Ese siempre ha sido el significado de mi trabajo”. Por eso, aunque su carrera como food stylist la empezó en el país del norte, su amor culinario tiene su origen en su natal Bogotá, en especial en el recuerdo de sus dos abuelas.

Mariana nunca dudó de su talento, y desde muy pequeña fue perfilando lo que sería su forma de vida. Por ejemplo, dentro de sus primeros recuerdos en torno a la comida está que en el colegio preparaba las tortas de cumpleaños para sus amigas. A los 14 años tuvo una revelación, pues entendió que podía materializar ese gusto en una profesión. Desde entonces empezó un aprendizaje constante: trabajó seis meses en la cocina de Harry Sasson, se formó como chef en Vermont, volvió a los fogones en Big Sur, California, y complementó su educación en historia de la gastronomía, administración y fotografía. “En ese momento descubrí que todo lo que me apasionaba en la vida, el arte, la fotografía, la moda y la cocina, se unían en una sola cosa, en algo multidisciplinario: el food styling”, afirma.

Y es ese interés polifacético el que ha buscado resaltar en su trabajo diario durante los últimos 11 años. El objetivo central de sus puestas en escena, que invitan a comer con la mirada, es crear experiencias y preservarlas a través de formatos audiovisuales. “La cocina tiene algo maravilloso, da una retribución inmediata, pero efímera. Con los montajes puede documentarse la estética de la cocina y lo que se considera apetitoso”, explica Mariana, quien ha colaborado en proyectos comerciales con marcas tan importantes como Williams Sonoma, Häagen-Dazs, Nestlé, New York Times, Hotel W, Hotel Hyatt y Godiva.

A lo largo de su carrera ha tenido muchos, y variados, logros. Uno de sus sueños era aportar a la gastronomía local en Colombia, y lo cumplió al trabajar en las publicaciones de verdaderos pesos pesados de la gastronomía local, como los hermanos Rausch y Leo Espinosa. También destaca el haber sido directora de arte fotográfica en los restaurantes de Morpheus, el nuevo hotel de Zaha Hadid en China. Pero junto a estos, uno de los hitos que más atesora es su participación en el libro American Grown, de Michelle Obama.

En 2011, cuando Michelle todavía era la primera dama de Estados Unidos, Mariana fue invitada a colaborar en la producción de su libro sobre la huerta y la gastronomía cotidiana de la familia presidencial. “Inicialmente me contrataron solo para la portada, que es la señora Obama sosteniendo una canasta con todas las verduras del huerto. Llegué entonces con cinco opciones de cestas diferentes y un montón de vegetales divinos”, asegura orgullosa la bogotana.

Tras la decisión de incluir recetas de temporada en el contenido, Mariana se vinculó de una manera más permanente con Michelle y a su equipo de chefs, trabajando en la conceptualización de los platos. “Fue algo lindo y muy poderoso porque el proyecto tenía un mensaje muy fuerte para Estados Unidos, un país que tiene mucho conflicto con la alimentación saludable. Además tenía como líder a una primera dama dedicada y comprometida con la salud de los niños y con encontrar un equilibrio de la mesa con la naturaleza”, cuenta la  food stylist.

Al hablar sobre su trabajo con la exprimera dama, Mariana recuerda que la sorprendió que pese a tener cada minuto de su día completamente definido, “cuando está contigo se entrega totalmente: te habla con atención, te mira a los ojos, se involucra, muestra curiosidad e interés por escucharte… Es increíble, una mujer con un gran sentido del humor, relajada, atacada de la risa, dulce, pero seria y comprometida”.

Fin de año sin clichés
Según la experta, la idea de lo que es delicioso se ha transformado con el paso del tiempo. Anclado en el pasado ha quedado el pensamiento de que la mesa es un espacio de perfección inalcanzable. “Las decoraciones han cambiado: lo atrayente ahora es la comida real, lo orgánico, lo jugoso, lo messy y las moronas”, dice. Por eso, su recomendación para la temporada navideña es optar por una opción que esté más integrada con el modo de vida que se lleva el resto del año, evitando utilizar objetos que entren en desuso en un rincón polvoroso de algún clóset.

“La paleta de color de las guayabas, en rosados y dorados es una buena idea. También lo es alejarse un poco del rojo y verde tradicional, para experimentar con tonos más terrosos”, afirma esta apasionada culinaria, que aconseja enriquecer el entorno con elementos que ya estén disponibles como ramas, cuerdas, flores, frutas y verduras.

Actualmente, como parte de sus intentos por desaparecer las fronteras entre moda y cocina, Mariana también está dedicada al diseño de Buenlimón, una colección de delantales. Cansada de usar siempre algún tipo de uniforme mientras cocinaba, creó su propio modelo a partir de una de sus blusas favoritas. “Me encanta la expresión a través de la ropa, entonces mandé a coser varias versiones del delantal que había hecho en telas diferentes. Todos me decían que me veía espectacular, que era divino y parecía un vestido, me preguntaban que si estaba a la venta, y así nació esta aventura el año pasado”, concluye.

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