Personajes

Camilo Hernández de Alba, nacen segundas oportunidades

El nuevo proyecto de este destacado médico ginecobstetra busca beneficiar a los bebés colombianos afectados por espina bífida, la segunda malformación fetal en orden de frecuencia y la primera causa de discapacidad cerebral en la infancia

Decenas de fotos de bebés con sus nombres y fechas de nacimiento enmarcan una de las paredes del consultorio del doctor Camilo Hernández de Alba. Todos ellos han llegado al mundo gracias a su trabajo como ginecobstetra y representan el milagro de la vida.

La salud y el desarrollo de estos niños y de sus mamás han sido desde siempre la prioridad del doctor Hernández de Alba, especializado en embarazos de alto riesgo en el Hospital Vall de Hebrón de Barcelona y en medicina fetal en el Kings College Hospital de Londres, en donde obtuvo el diplomado de la Fetal Medicine Foundation. Esta última, asegura el médico, es su gran pasión: “Esta especialidad busca detectar antes del nacimiento los defectos congénitos y, en algunos casos muy seleccionados, intentar corregirlos antes del nacimiento, disminuyendo las secuelas en la vida posnatal”.

Gracias a los avances de la medicina, hoy las mamás tienen la posibilidad de conocer casi en un 100% cómo viene su bebé, pues los exámenes disponibles en la actualidad permiten detectar problemas estructurales, como un labio leporino o una hidrocefalia, pero también defectos cromosómicos, como el síndrome de Down. Identificar algún tipo de malformación en el feto puede representar una gran ventaja para su salud. Como explica el especialista, en contados casos se puede practicar cirugía intrauterina al bebé, pero esta intervención puede mejorar sustancialmente su calidad de vida una vez nazca.

Uno de los procedimientos que se pueden realizar intrauterinamente es el de la espina bífida, un defecto congénito en el que en etapas tempranas del embarazo una o varias vértebras del bebé, por las cuales se conducen los nervios de la médula, no se cierran bien, y al quedar un defecto en estas se produce la salida de unos nervios y de un poco de líquido cefalorraquídeo. “De cada 1.000 niños que nacen, de uno a cuatro tienen espina bífida, siendo esta la segunda malformación fetal en orden de frecuencia después de las cardiopatías congénitas, y es la primera causa de discapacidad cerebral en la infancia. La única opción de tratamiento para un niño que nace hoy en Colombia con espina bífida es la cirugía a las pocas horas de vida, pero las secuelas son hidrocefalia, incontinencia de esfínteres y déficit motor severo (parálisis). La cirugía intrauterina realizada hacia el sexto mes de embarazo permite evitar la hidrocefalia, mejorar el coeficiente intelectual y brindarle a ese bebé la opción de caminar”, agrega Hernández de Alba.

Manuela Hoyos González es la cabeza de la fundación. Ella, con ayuda de su familia, ha logrado llevar una vida plena, a pesar de haber nacido con espina bífida

Desde su especialización en el Hospital Vall de Hebrón en Barcelona, Camilo se ha mantenido en permanente contacto con sus colegas y profesores, y es  así como, desde hace un año, ha venido operando con su equipo en Barcelona, y trabajando arduamente en el proyecto de reproducir en la Clínica del Country, donde él trabaja desde hace 22 años, en el modelo de la cirugía intrauterina de la espina bífida desarrollado por los especialistas del Hospital Vall de Hebrón, lo cual será posible a partir del próximo año gracias a una alianza interinstitucional Hospital Vall de Hebrón – Clínica del Country, siendo pioneros en Colombia.

“Buscando darle un soporte económico al proyecto de Reparo Intrauterino de la Espina Bífida, en conjunto con mi esposa, Liliana Borrero, decidimos crear una fundación, cuyos fondos tendrán como objetivo apoyar a las madres con bebés afectados por esta condición para que puedan acceder a la cirugía intrauterina en la Clínica del Country”, cuenta Hernández de Alba.

Esta organización se bautizó Manuela Hoyos González, en honor a la hija de unos allegados a su familia y quien fue alumna de Liliana en el Colegio Nueva Granada de Bogotá, donde estudió hasta los 15 años. Manuela nació hace 30 años con espina bífida y, por desgracia, en esa época no existía la posibilidad de la cirugía intrauterina, por lo que ella creció con las consecuencias de este defecto congénito. Sin embargo, gracias al apoyo incondicional de su familia, Manuela logró una rehabilitación bastante exitosa y, tras mudarse con ellos a Miami en busca de una mejor calidad de vida, logró estudiar educación especial y actualmente vive sola en su apartamento, hace deporte y es independiente. “Manuela es un ejemplo de vida, pues gracias al amor y dedicación de sus padres y hermanas, y a su espíritu alegre y combativo, ha logrado superar las dificultades derivadas de su condición para llevar hoy en día una vida plena”, expresa Camilo.

Por eso, él y su esposa invitaron a Manuela a convertirse en la cabeza de esta fundación. Su misión ahora será sensibilizar a las personas mostrando las secuelas que le dejó la espina bífida, a pesar de que tenía las posibilidades económicas para acceder a tratamientos. Esto ayudará a crear conciencia sobre la importancia de que estas secuelas se puedan evitar hoy en día gracias al desarrollo de la cirugía intrauterina.

Aportar a este importante cambio social está en manos de todos y ayudar es posible a través de donaciones económicas a la fundación y también a través del voz a voz, pues, como explica el doctor Hernández de Alba, es importante difundir la noticia de que este tratamiento ya va a estar disponible en Colombia para que las mamás a lo largo y ancho del país se enteren, y si alguna recibe la noticia de que su bebé ha sido diagnosticado con espina bífida en el vientre, conozca de antemano que existe una opción efectiva para transformar su vida y la de su bebé.

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