Personajes

Sylvia Ramírez, ser feliz es cuestión de método

A sus 34 años, esta abogada se ha convertido en una de las 12 voces más influyentes de Latinoamérica en LinkedIn. Mientras escribe su segundo libro, compartió con CARAS sus consejos para un 2019 lleno de bienestar

En el vasto universo de las redes sociales, LinkedIn se ha consolidado como la red profesional más extensa del mundo. Es el lugar donde los profesionales buscan trabajo, consultan ofertas laborales y comparten con colegas, conocidos y desconocidos sobre el mercado. Esto genera cerca de dos millones de publicaciones diarias, que tienen incontables interacciones a nivel mundial.

Destacarse dentro de este océano es todo un logro. Por eso, cuando Sylvia Ramírez recibió la noticia de que había sido seleccionada entre las 12 ‘Top Voices’ latinoamericanas de la red, se llenó de alegría: “Recibí el reconocimiento con mucha emoción porque no lo estaba esperando, aunque no alcanzo a decir que me sorprende totalmente, porque cuando uno se sorprende de un resultado, quiere decir que no estaba poniendo atención al proceso”.

La inclusión de Sylvia en la lista indica que sus publicaciones se han posicionado como relevantes, auténticas y capaces de generar conversaciones positivas entre los usuarios de LinkedIn. Y, además, prueban que las redes se han convertido en un gran aliado para la que considera su principal misión: inspirar y buscar que los demás sean felices desde lo laboral:

“Esto marca un hito para mí, porque ni siquiera sabía que la condecoración existía, de pronto por eso es tan bonito. Me parece la consecuencia lógica de no intentar vender nada en mi perfil y de un esfuerzo que me ha llevado años”, explica. “Recibo mensajes de personas en todo el mundo contándome cómo su vida cambió con la lectura de mi libro y agradeciéndome por los desafíos que propongo en mi perfil, como pasar 21 días sin quejarse”.

En su tiempo libre Sylvia disfruta leyendo. Sus temas favoritos son la psicología y el desarrollo espiritual

Egresada como abogada y magíster en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario, Sylvia trabajó durante casi cinco años en las áreas jurídicas de varias empresas. Y si bien no se sentía aburrida con su rutina laboral, su pasión por otros aspectos era más poderosa: “Desde hace 16 años lo que estudio cuando no estoy haciendo lo que se supone que debo es felicidad, neuromarketing, programación neurolingüística, imagen, moda y comunicación”, cuenta sonriente.

Como resultado de esto, en 2012, Sylvia decidió dedicarse por completo a lo que era la actividad de su tiempo libre, y se convirtió en coach de felicidad, liderazgo y marca personal. Para ella –quien se define como una curiosa profesional– es en ese placer que radica la verdadera belleza de su cambio de rumbo: “Ahora me dedico a hacer lo que hacía por gusto”.

Como docente, su experiencia ha sido amplia: en 2013 fundó la cátedra de Felicidad en la Universidad Javeriana, al igual que en la Escuela de Formación empresarial de EAFIT, y la primera semana de diciembre de este año inauguró la clase de maestría homónima a su libro Felicidad a prueba de oficinas, en la Universidad del Rosario.

Quizá por eso está convencida de que cada pénsum debería enseñar a los alumnos a administrarse para conseguir su propio bienestar: “Desde la educación la apuesta debe ser dar herramientas internas para que las personas no dependan de nada y asimilen que la primera expresión de liderazgo es entender que la felicidad es una decisión: el derecho a escoger qué te dices sobre lo que te pasa y quién quieres ser en medio de las circunstancias”, asegura.

Para enseñar a los demás sobre inteligencia emocional, primero tuvo que aprenderla ella.  “No hablo de esto porque venga de Disneylandia, lo hago desde mi infelicidad como una persona con una tendencia fuerte a la depresión, que durante muchos años hizo turismo terapéutico con psicólogos y psiquiatras. Al final de esos procesos entendía por qué estaba tan mal, pero nunca qué hacer para estar bien”, cuenta tranquila. Descubrirlo le ha tomado 16 años de estudio, aunque confiesa que la tarea es de una vida entera en la medida que el ser humano, lejos de ser una ciencia exacta, es un mar sin orillas.

“La primera expresión de liderazgo es entender que la felicidad es una decisión, es el derecho a escoger qué te dices sobre lo que te pasa”

Ser feliz no es tar contento:

“La felicidad es la búsqueda
suprema de todos los seres
humanos, incluso si no lo pueden expresar en esas palabras. Hasta la persona que se suicida lo que quería era por fin ser feliz”, dice la experta, que tras el éxito de su primer libro, está finalizando el segundo. Mientras este llega al mercado, Sylvia
compartió con los lectores de
caras algunos consejos para empezar el 2019 con la mejor actitud:

Distinguir entre ‘ser’ y ‘estar’: es
posible ser feliz y estar en un mal día, estresado, de luto o con dolor.
Adquirir el hábito de meditar:
cuando uno por fin se calla,
permite que el universo hable.

Ser la mejor versión posible:
sin importar qué pasa alrededor, dar lo mejor de sí mismo brinda serenidad.

Atender las necesidades emocionales con la misma diligencia que las físicas: prestar atención a la tristeza o al estrés como al hambre o el frío.

Ser consecuente con la decisión
de ser feliz: incluye tener conversaciones difíciles para lograrlo y reconocer que el ambiente no es el ideal y cambiarlo. “Lo de menos es elegir serlo, lo de más es reunir el valor para llevarlo a cabo a diario”.

Dejar de buscar el propósito de la existencia afuera: el único fin es existir y entender la vida por la
vida misma. Simple y desafiante.

Tener claro exactamente qué se quiere y qué se puede hacer para lograrlo: si ser millonario es el objetivo, establecer cuánto exactamente se desea adquirir y cómo hacerlo.

Definir por qué se quiere lo que
se quiere: saber qué se sentiría
lograr el fin para ver con más
facilidad que también hay otras
formas de conseguir esa emoción.

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