Realeza

Silvia de Suecia doble celebración decembrina

Foto Anna-Lena Ahlström, Royal Court of Sweden - www.kungahuset.se

La reina consorte de los suecos celebró junto a su esposo, hijos y nietos sus 75 años de vida, marcada por una tranquila vida pública y uno que otro escándalo familiar que afrontar

Las fiestas navideñas y de año nuevo en la monarquía sueca estuvieron marcadas por una importante efeméride: los 75 años de la reina Silvia, cumplidos el pasado 23 de diciembre. Durante todo el mes se realizaron varios eventos para conmemorar la importante fecha, pero sin duda para la monarca el mejor regalo fue tener reunida a toda su familia, pues su hija menor, la princesa Magdalena, viajó desde Estados Unidos, a donde se trasladó a mediados del año pasado con su familia, para acompañar a su madre en su cumpleaños y en Navidad.

Las celebraciones empezaron el 18 de diciembre, cuando la familia real se reunió en el Oscar Theatre de Estocolmo para un concierto en homenaje a la reina. Ahí, representantes de diferentes organizaciones en las que está involucrada Silvia hablaron de su trabajo en ellas, en especial de su relación con los niños, jóvenes y ancianos que atienden estas entidades. También hubo un concierto en el que artistas pertenecientes a grupos juveniles suecos cantaron en honor al cumpleaños. El día siguiente tuvo lugar una pequeña celebración en el palacio real, a la cual acudieron representantes del gobierno y otras entidades administrativas y legislativas suecas. 

Foto Jonas Ekstromer, Royal Court of Sweden - www.kungahuset.se

Foto de la familia Real Sueca en 2017. Desde ese año la reina Silvia ha tenido dos nietos más

El día de su cumpleaños, y en Navidad, la reina se reunió con toda su familia: su esposo, el rey Carlos XVI Gustavo, sus tres hijos, sus dos yernos, su nuera y sus siete nietos, siendo además la primera Navidad de la princesa Adriana, la tercera hija de Margarita, nacida en marzo del año pasado.

Silvia Sommerlath nació en Heidelberg (Alemania), el 23 de diciembre de 1943. Es mitad alemana y mitad brasileña, pues su madre nació en este país, donde ella residió por diez años, entre 1947 y 1957. Habla fluidamente alemán, sueco, inglés, portugués, español y francés, además de manejar el lenguaje de
señas en sueco.

Conoció a su esposo durante los Juegos Olímpicos de Munich 1972, cuando él todavía era el príncipe heredero a la corona y ella trabajaba como anfitriona y traductora. Un año después, cuando ya eran pareja, Carlos Gustavo ascendió al trono sueco ante la muerte de su padre, el rey Gustavo VI Adolfo.

Su relación se prolongó tres años más, y se casaron el 19 de junio de 1976 en la Catedral de Estocolmo, en la que fue la primera boda de un monarca reinante en Suecia desde 1797. Entre las curiosidades que tuvo la ceremonia, en un evento en honor a la pareja la noche anterior, el famoso grupo sueco Abba estrenó su clásico Dancing Queen como un homenaje a la futura reina.

Su vida como reina ha transcurrido sin mayores inconvenientes a nivel público, pero con varias controversias y líos en su entorno familiar. Mucho se ha hablado de las recurrentes infidelidades que habría tenido su marido a lo largo de los años, que ella ha sobrellevado sin perder la compostura.

Foto: AFP

La Reina recibió una elegante lámpara de mesa en latón marca Folkform como regalo de los representantes del gobierno sueco

Foto: AFP

De hecho, solo una vez se refirió a todos esos rumores, durante una entrevista publicada en 2003 por la revista Welt am Sonntag, donde afirmó que estaba dispuesta a luchar contra las mentiras. En esa ocasión dijo, entre otras cosas, que “A nadie que esté felizmente casada le gusta leer que su matrimonio ha entrado en crisis y que está en planes de separación”. También aseguró que seguiría dando la batalla contra los chismes “por nuestros hijos, porque nada peor podría ocurrir en nuestra condición de padres que mañana ellos nos reprocharan que no hicimos nada para defenderlos de las calumnias”. Los años parecen haberle dado la razón a la reina, y su relación con el rey parece sólida y tranquila.

Como parte de las celebraciones de su cumpleaños, Silvia dio una extensa entrevista en la que habló del pasado nazi de su padre, otro de los temas que la ha perseguido por años. Este escándalo estalló en 2002, cuando se filtró que su papá, Walter Sommerlath, había formado parte del partido de Adolfo Hitler en 1934 y fue el director de una empresa confiscada a un judío berlinés.

Foto Royal Court of Sweden - www.kungahuset.se

En una entrevista, el rey Carlos XVI Gustavo aseguró que el flechazo con Silvia fue inmediato. Para proponerle matrimonio, le entregó el anillo de compromiso que había sido de su madre

Foto Peter Knutson, Royal Court of Sweden - www.kungahuset.se

Sobre este episodio, la reina manifestó que, a pesar de haberse negado a creer en un primer momento las acusaciones, cuando vio las pruebas al frente, tuvo que aceptarlo: “No quiero distanciarme del hecho de que se hizo miembro del partido, pero habría que pensar por qué lo hizo. Él y otros muchos no sabían lo que vendría después. Si lo hubiera sabido, no creo que lo hubiera hecho”.

En ese mismo reportaje manifestó que por el momento no tiene planes de retirarse, y que seguirá trabajando junto al rey Carlos XVI Gustavo mientras sienta que puede hacerlo, dedicada como lo ha estado siempre, a temas como la ayuda a los niños y la lucha contra las drogas y la violencia contra la juventud. Paralelo a eso, continuará dedicada también a su familia, a seguir disfrutando de sus nietos, y esperando el momento de dar un paso al costado para ver a su hija Victoria ascender al trono. 

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